
H. CD. DE CHIHUAHUA.- La mentada austeridad republicana que tanto pregona la Cuarta Transformación volvió a quedar como un simple mito urbano, luego de que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, fuera captado dándose baños de pureza y de lujo en un viaje transatlántico. El funcionario federal y su distinguida esposa, Rosalinda Bueso, fueron balconeados en las redes sociales por el periodista Jorge García Orozco, quien los cachó muy cómodos y estirando las piernas en la exclusiva clase ejecutiva (business) de un vuelo comercial con destino a Frankfurt, Alemania, rompiendo de tajo con las órdenes de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien le tiene estrictamente prohibido a su gabinete andar gastando en boletajes VIP.
El periodicazo le cayó en el peor momento al ex-canciller, ya que el lujosillo vuelo reavivó los fuertes cuestionamientos sobre las finanzas y los privilegios de su entorno cercano. La raza en redes no tardó en recordarle la reciente polémica que envuelve a su hijo, Marcelo Patrick Ebrard, de quien se descubrió que vivió de gorra durante seis meses en la aristocrática residencia oficial de la Embajada de México en el Reino Unido mientras estudiaba una maestría; aunque Ebrard argumentó que fue un favor personal por la pandemia, este nuevo chistecito reclinable en primera clase deja en claro que a los altos mandos de Morena les fascina el capitalismo cuando se trata de su propio confort. (En Blanco y Negro)

