
H. CD. DE CHIHUAHUA.- Justo cuando el presidente ruso Vladimir Putin andaba muy copetón clausurando el Foro Económico Internacional de San Petersburgo —el evento conocido como el “Davos ruso”—, el ejército de Ucrania le mandó un explosivo recordatorio de que la guerra ya está en su quinto año. Durante la madrugada de este sábado, las fuerzas de Volodimir Zelenski desataron un ataque sin precedentes al lanzar una impresionante flotilla de 376 drones kamikaze que penetraron el espacio aéreo de más de una docena de regiones rusas, obligando a las autoridades de San Petersburgo a pedirle a la raza de manera inusual que no salieran de sus casas mientras las defensas antiaéreas intentaban frenar el ataque masivo que dejó al menos un muerto, tres heridos y un depósito de petróleo en llamas.
La brutal embestida aérea fue calificada por Zelenski como una “respuesta justa” luego de que, apenas un día antes, Putin rechazara tajantemente cualquier posibilidad de reunirse con él para negociar la paz, sentenciando el ruso que no le ve sentido al diálogo mientras su ejército siga avanzando. El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) presumió que sus bichos voladores lograron golpear con éxito la base naval de Kronstadt y el 15.º Arsenal de la Armada rusa en la región de Leningrado; y aunque el Kremlin intentó minimizar el oso argumentando que derribaron la mayoría de los aparatos, el golpe mediático y psicológico ya quedó bien asentado en pleno corazón diplomático de Moscú, mientras del otro lado de la frontera los rusos respondieron cobrándose la afrenta con bombardeos que cobraron la vida de civiles en Nicolaiev y Dnipropetrovsk. (En Blanco y Negro)

