
Cuba.- La crisis energética que atraviesa Cuba obligó a adelantar el cierre del ciclo escolar, afectando a miles de estudiantes en todo el país. La falta de electricidad, transporte e internet ha complicado tanto las actividades académicas como la realización de evaluaciones finales, mientras que los frecuentes apagones dificultan el descanso de los alumnos y su asistencia regular a clases. En varias escuelas, las actividades concluyeron antes de lo previsto debido a las condiciones adversas.
El deterioro de los servicios básicos también ha impactado al sistema educativo. La escasez de combustible ha reducido prácticamente a cero el transporte público, mientras que la falta de personal docente continúa agravándose por los bajos salarios y la emigración de profesores. Según datos oficiales, ninguna provincia logró cubrir la totalidad de sus plazas docentes durante el actual ciclo escolar, situación que afecta directamente la calidad de la enseñanza.
La crisis, que se profundizó desde 2024, ha paralizado amplios sectores de la economía cubana y generado preocupación internacional. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) advirtió recientemente que las dificultades para garantizar clases regulares ponen en riesgo el aprendizaje y el futuro de toda una generación de estudiantes cubanos, con posibles consecuencias a largo plazo para el desarrollo del país

