
Aunque el número de migrantes que llegan a Torreón ha disminuido en los últimos meses, el comedor del Centro Social Católico Santiago Apóstol continúa brindando alimentos y apoyo humanitario a quienes lo necesitan. El espacio permanece abierto gracias al trabajo de voluntarios y a las donaciones de la comunidad.
Además de ofrecer comida, el centro proporciona servicios básicos como un lugar para descansar, cargar teléfonos celulares, utilizar sanitarios y, cuando es posible, recibir orientación o atención médica. Sus responsables aseguran que la ayuda no depende del número de personas que lleguen, sino del compromiso de apoyar a quien lo requiera.
El proyecto, impulsado por la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, también sigue recibiendo donativos de alimentos y artículos de primera necesidad para mantener su operación. Los encargados hicieron un llamado a la ciudadanía para continuar sumándose a esta labor solidaria en beneficio de la población migrante que transita por la región.

