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Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
22 de junio 2026
10:52 am

Bonilla 5 a 1 sobre Andrea. | Ya registraste tu línea? | Maru, primero está el país

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Bonilla 5 a 1 sobre Andrea.


La más reciente encuesta publicada por el portal En Blanco y Negro arrojó un resultado contundente ante la pregunta:

“Si hoy se eligiera gobernador(a) de Chihuahua y estos fueran los candidatos, ¿por quién votarías?”

Los números finales fueron los siguientes:

Marco Bonilla: 8,177 votos
Andrea Chávez: 1,515 votos

Una diferencia de más de cinco a uno que difícilmente puede calificarse como cerrada, pareja o disputada.

Lo interesante no fue únicamente el resultado, sino la reacción posterior. Como suele ocurrir cuando los números no favorecen a determinado grupo, no faltaron quienes intentaron descalificar el ejercicio argumentando que se trató de una encuesta manipulada.

La realidad es mucho más simple, la encuesta estuvo abierta en Facebook para quien quisiera participar. Panistas, morenistas, simpatizantes, críticos, ciudadanos sin partido. No hubo filtros ideológicos ni restricciones de acceso. Entrar, votar y listo.

¿Pudieron participar bots? Claro que sí. Sería ingenuo pensar que en tiempos de redes sociales eso no ocurre. Pero si alguien utilizó granjas digitales o mecanismos artificiales, también hay que decirlo con todas sus letras, cualquiera de los dos equipos tenía exactamente la misma posibilidad de hacerlo.

Por eso el debate no debería centrarse en buscar pretextos, sino en entender el mensaje que envían miles de personas cuando participan en un ejercicio abierto. Las encuestas en redes no sustituyen a los estudios demoscópicos profesionales, pero sí reflejan estados de ánimo, niveles de movilización y capacidad de convocatoria.

En esta ocasión el mensaje fue claro, contundente y difícil de ignorar, la  diferencia supera los seis mil votos, quizá el problema no sea la encuesta, quizá el problema sea el resultado que no favoreció a Andrea.

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Ya registraste tu línea?

A pocos días de que venza el plazo para registrar las líneas telefónicas, la incertidumbre sigue siendo la protagonista. Nadie sabe con claridad si habrá prórroga, si el proceso continuará tal como está o si las acciones legales terminarán frenándolo.

Mientras tanto, millones de ciudadanos permanecen en medio de versiones encontradas, rumores sobre posibles extensiones de cuatro meses y una evidente falta de información oficial que despeje las dudas.

En ese contexto, el diputado Francisco Sánchez Villegas ha intensificado su campaña contra lo que denomina una “ley espía”, convocando a los ciudadanos a promover amparos y resistir la entrega de datos biométricos. Su argumento es claro, el combate a la delincuencia no puede convertirse en un pretexto para vigilar a toda la población.

Más allá de las posturas políticas, lo preocupante es que a estas alturas todavía no exista certeza jurídica para millones de usuarios.  La medida afecta prácticamente a toda la población, las reglas deben ser claras, transparentes y entendibles desde el primer día.

Porque si el objetivo era generar confianza, hasta ahora lo único que parece haberse generado es confusión.

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Maru, primero está el país

Más allá de las declaraciones de Estados Unidos, lo relevante del mensaje de Maru Campos ayer domingo, es que pone sobre la mesa una discusión que muchos han evitado, para la 4T ¿qué está primero, el país o el partido?

La gobernadora no está respondiendo únicamente a las amenazas de un gobierno extranjero. Está señalando algo más profundo, la percepción creciente de que en México muchas decisiones se toman pensando primero en los costos políticos y después en los intereses nacionales.

Cuando Maru habla de no fabricar enemigos externos ni buscar culpables fuera del país, en realidad está cuestionando una estrategia que se ha vuelto recurrente, convertir cualquier crítica en una agresión extranjera y cualquier señalamiento en un ataque político.

El problema sigue estando dentro de la 4T. Ahí está la violencia, la presencia de los cárteles, la extorsión, el cobro de piso y regiones enteras donde la autoridad del Estado no compite con la autoridad criminal.

Por eso el mensaje resulta incómodo. Porque obliga a mirar hacia adentro.

Es más fácil culpar a Washington que explicar por qué los grupos criminales siguen creciendo. Es más fácil hablar de soberanía que reconocer que la impunidad se ha convertido en uno de los principales enemigos de México.

Y en ese contexto, la advertencia de la gobernadora adquiere peso político, un gobierno puede sobrevivir a las críticas, pero difícilmente puede sostenerse cuando la percepción ciudadana es que protege proyectos políticos mientras los problemas reales siguen acumulándose.

La pregunta  es simple, cuando los intereses del partido chocan con los intereses del país, ¿de qué lado debe estar un gobierno? Del pueblo o del partido o del crimen organizado?

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