
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informó que la construcción y futura operación de la planta de amoníaco en Topolobampo, Sinaloa, continuará bajo una vigilancia ambiental permanente. La dependencia federal aclaró que el proyecto solo podrá avanzar si cumple con una serie de condicionantes establecidas en su autorización ambiental, las cuales buscan proteger la Bahía de Ohuira, considerada una zona de alto valor ecológico y fundamental para las comunidades que dependen de sus recursos naturales.
Entre las medidas obligatorias, la empresa responsable deberá implementar un Plan de Manejo Ambiental que incluya acciones de monitoreo, conservación, restauración y mitigación de posibles impactos. Además, estará obligada a contar con un supervisor ambiental independiente, ejecutar programas de prevención de accidentes y evitar cualquier actividad que pueda afectar la flora, fauna y calidad del agua en la región. La Semarnat también exigió controles estrictos para impedir descargas contaminantes y emisiones que pongan en riesgo el ecosistema costero.
Uno de los puntos más relevantes es la obligación de restaurar y conservar alrededor de 126 hectáreas de manglar, así como mantener un monitoreo constante de la biodiversidad, la calidad del aire, el suelo y las aguas de la bahía. Aunque las autoridades sostienen que el proyecto deberá operar bajo criterios de responsabilidad ambiental, grupos ciudadanos, comunidades indígenas y pescadores continúan manifestando su preocupación por los posibles efectos que la planta podría generar sobre los ecosistemas y las actividades económicas de la zona.

