
A pesar de haber quedado fuera de la competencia en un cierre de partido completamente frenético e inesperado, la delegación de Irán no quiso marcharse sin antes reconocer el enorme apoyo recibido en tierras mexicanas. Miembros del equipo asiático se acercaron a las vallas del hotel de concentración para agradecer directamente a la afición de Tijuana, destacando que, a diferencia de las tensiones o injusticias que a veces experimentan con otros países del norte, la calidez de la gente local ha convertido esta experiencia en algo histórico para ellos. Con aplausos mutuos y banderas de ambos países ondeando, los representantes iraníes elogiaron la pureza con la que los tijuanenses viven y aman el fútbol.
Por su parte, los aficionados locales correspondieron el gesto con muestras de afecto y nostalgia, describiendo la vivencia como un momento inolvidable que reconecta con la ilusión infantil del deporte rey. Los seguidores compartieron la montaña rusa de emociones que se vivió hasta el último minuto, admitiendo que el agónico gol del empate final los tomó por sorpresa cuando ya se preparaban para celebrar el pase de Irán. Sin embargo, más allá del resultado en la cancha, la afición local destacó el orgullo de haber brindado una gran bienvenida a los visitantes, consolidando un lazo cultural y deportivo que superó cualquier expectativa técnica en el torneo.

