
La Corte Suprema de Estados Unidos emitió un fallo de gran impacto al respaldar las leyes estatales que prohíben a las atletas transgénero participar en competencias deportivas femeninas escolares y universitarias. Con esta decisión, los estados podrán exigir que las y los deportistas compitan de acuerdo con el sexo que les fue asignado al nacer, una medida que ya ha sido adoptada por más de la mitad del país.
El máximo tribunal, de mayoría conservadora, determinó que la separación de equipos deportivos por sexo biológico es compatible con la legislación estadounidense, al considerar que existen diferencias físicas entre hombres y mujeres que justifican categorías distintas en el deporte. El fallo surgió tras las impugnaciones presentadas contra leyes de Idaho y Virginia Occidental por parte de atletas trans que argumentaban que dichas restricciones vulneraban sus derechos.
La resolución provocó reacciones inmediatas en el ámbito político. El presidente Donald Trump celebró la decisión y la calificó como una “gran victoria”, mientras que organizaciones defensoras de los derechos de las personas trans expresaron su preocupación al considerar que el fallo representa un retroceso para ese sector de la población. La sentencia sienta un precedente que podría influir en futuras disputas legales relacionadas con la participación de atletas trans en Estados Unidos.

