
La boda de Taylor Swift y Travis Kelce continúa dando de qué hablar, no solo por el lujo de la celebración, sino también por el enorme operativo de seguridad que requirió. De acuerdo con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, la cantante desembolsó alrededor de 160 mil dólares para cubrir los permisos policiales necesarios durante el enlace realizado en el Madison Square Garden. El dispositivo incluyó cierres de calles, restricciones al tránsito y la presencia de decenas de agentes para resguardar la privacidad de los invitados y garantizar el orden en los alrededores del recinto.
La exclusiva celebración reunió a cerca de mil asistentes, entre familiares, amigos y reconocidas figuras del espectáculo y el deporte. Además, un día antes de la ceremonia, la pareja ofreció una cena privada para alrededor de cien invitados. Aunque el evento se desarrolló bajo estrictas medidas de confidencialidad, el despliegue de seguridad llamó la atención de los habitantes de la ciudad, quienes cuestionaron si el costo recaería sobre los contribuyentes. Las autoridades aclararon que la intérprete asumió el pago correspondiente al permiso especial solicitado para el evento.
Sin embargo, uno de los aspectos más insólitos ocurrió después de la boda. El artista neoyorquino Justin Gignac recolectó basura encontrada en las inmediaciones del Madison Square Garden, incluyendo tapas de botellas, popotes, cinta policial y otros objetos desechados, para convertirlos en una edición limitada de 50 piezas que presentó como “esculturas”. Cada una fue vendida por 25 dólares y la colección completa se agotó en menos de 24 horas, demostrando que el impacto mediático de Taylor Swift es tan grande que incluso los residuos de su boda terminaron convirtiéndose en artículos de colección.

