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Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
14 de julio 2026
11:34 am

Poniente 5, primero Chihuahua | Poniente 5, convencer, no imponer | Los que generan empleo también tienen voz | La salida de Rafa Loera

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Poniente 5, primero Chihuahua

La discusión sobre Poniente 5 no debería reducirse a una disputa entre gobierno y oposición, más cuando se trata de una obra de esta magnitud, lo que tendría que prevalecer es el interés de los ciudadanos que todos los días enfrentan el tráfico, los largos tiempos de traslado y las complicaciones de movilidad.

Si existen dudas sobre el proyecto, si hay aspectos técnicos que aclarar o incluso la sospecha de algún sobrecosto, qué bueno que se revisen. Para eso están los mecanismos de transparencia y fiscalización. Que se señale lo que deba corregirse y que se hagan los ajustes necesarios, nadie puede estar en contra de la rendición de cuentas cuando se trata de recursos públicos.

Pero una cosa es exigir claridad y otra muy distinta convertir una obra estratégica en rehén de las decisiones políticas o de los cálculos electorales. El diálogo siempre será mejor que el bloqueo, porque las consecuencias de una decisión de este tipo no las padecen los gobiernos ni los partidos, sino miles de chihuahuenses que esperan soluciones concretas.

La propia gobernadora Maru Campos hizo un llamado para respaldar el proyecto, argumentando que no solo mejoraría la movilidad en el norte de la ciudad, sino que además detonaría empleo, servicios y actividad económica. Ese planteamiento merece ser discutido con seriedad, con datos y con apertura.

Ahora la decisión está en manos del Congreso. Será ahí donde se conocerá la verdadera disposición de todas las fuerzas políticas para construir acuerdos. Particularmente, será una oportunidad para que el grupo parlamentario de Morena demuestre si su prioridad es encontrar coincidencias en beneficio de Chihuahua o mantener una postura donde el cálculo político termine pesando más que las necesidades de la ciudadanía.

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Poniente 5, convencer, no imponer

Siempre lo hemos dicho, el diputado Cuauhtémoc Estrada es un político de convicciones firmes. No es una perita en dulce, será un negociador duro, pero tampoco es alguien cerrado al diálogo. Si los argumentos son sólidos, sabe escucharlos; si son débiles, difícilmente pasarán.

Por eso, quienes impulsan el proyecto de Poniente 5 no deberían confiarse. Frente a ellos tienen a un operador político hábil, con experiencia para desarmar cualquier planteamiento endeble. Si quieren sacar adelante la obra, tendrán que llegar con información, sustento técnico y capacidad de negociación.

Al final, el reto no será ganar una discusión política, sino construir un acuerdo que beneficie a Chihuahua.

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Los que generan empleo también tienen voz

Hay un ángulo que pocas veces se pone sobre la mesa. Ya escuchamos a los derechohabientes, a los sindicatos y a los partidos políticos. Ahora vale la pena escuchar a quienes todos los meses aportan miles de millones de pesos al IMSS, los empresarios que generan empleo.

Su planteamiento no gira en torno a quién colocó un espectacular o quién obtiene una ventaja política. Su preocupación es mucho más práctica, que la polémica termine frenando un nuevo hospital que Chihuahua necesita desde hace años.

Si el Hospital Morelos ya no da para más, si la ciudad creció y los trabajadores aumentaron de manera considerable, entonces la discusión no debería centrarse en los espectaculares, sino en cómo acelerar la construcción de nueva infraestructura médica.

Al final, un mejor sistema de salud beneficia a todos, a los trabajadores, a sus familias, a las empresas y al propio estado. Un Chihuahua competitivo no solo requiere inversiones y empleos; también necesita hospitales capaces de atender a quienes hacen posible el desarrollo económico y, si toda la energía que hoy se dedica a discutir espectaculares se destinara a gestionar el nuevo hospital, quizá Chihuahua ya tendría una fecha para su construcción.

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La salida de Rafa Loera

La salida de Rafa Loera de la Secretaría de Desarrollo Humano y Bien Común era un movimiento que tarde o temprano iba a ocurrir. Si su objetivo es buscar la candidatura del PAN a la alcaldía de Chihuahua, lo lógico era dejar el cargo para dedicarse de tiempo completo a esa tarea.

Sin embargo, a estas alturas resulta inevitable preguntarse si esa es toda la historia. En campañas políticas, pocas veces los tiempos son casualidad y casi nunca una decisión importante obedece a una sola razón. Los verdaderos motivos de su salida quizá los conoceremos con el paso del tiempo… o quizá nunca se sepan.

¿Tiene algo que ver el episodio en el que corrigió públicamente un dato de la gobernadora relacionado con su esposa, Anya Trevizo? Es una pregunta que inevitablemente surge. Afirmar que ese hecho fue la causa de su salida sería ir más allá de lo que hoy puede demostrarse, pero también sería ingenuo pensar que un episodio de esa naturaleza pasa inadvertido en un gobierno donde la comunicación política es un asunto estratégico.

Por ahora, lo único cierto es que Rafa Loera inicia una nueva etapa, deja atrás la administración pública para entrar de lleno a una competencia política donde ya no bastará con el trabajo de gobierno; ahora tendrá que convencer a la militancia y a los ciudadanos de que es la mejor opción para encabezar el proyecto del PAN en la capital.

Con el tiempo sabremos si esta salida fue simplemente el inicio de una campaña o el capítulo final de una historia que todavía no termina de contarse.

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