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Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
17 de julio 2026
3:23 pm

Cesar Jauregui y la luz verde | Y el IMSS pa’ cuando? | Chihuahua no puede ser rehén de Morena

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Cesar Jauregui y la luz verde

La política también tiene señales. Unas son evidentes y otras hay que aprender a leerlas.

La de esta semana fue muy clara.

Mientras en Chihuahua seguimos batallando con semáforos que a veces no funcionan, en el PAN alguien recibió la luz verde que más esperaba. César Jáuregui dejó atrás semanas de rumores, versiones encontradas y supuestos desencuentros con la gobernadora Maru Campos. La fotografía del momento, el mensaje y, sobre todo, el tono, hablan de que las diferencias quedaron superadas y de que hoy existe un acuerdo político.

Y eso cambia el tablero, porque una cosa es querer ser candidato y otra muy distinta hacerlo con el respaldo de quien encabeza el proyecto político más importante del panismo en Chihuahua. Sin ese entendimiento, cualquier aspiración nace patas pa’ arriba. Con él, al menos existe la posibilidad real de competir.

Pero tampoco hay que confundirse, la luz verde no significa que la candidatura ya esté resuelta, significa que ya no hay freno para salir a buscarla. A partir de ahora ya no habrá tiempo para explicar rumores ni para responder especulaciones. Llegó el momento de recorrer colonias, sumar liderazgos, convencer a la militancia y demostrar que puede ser la mejor opción para retener la capital.

Para las próximas elecciones, los acuerdos son necesarios, pero nunca suficientes, quien crea que una señal desde Palacio equivale a una candidatura asegurada, se equivoca. Las campañas internas también se ganan en la calle. Y ese es el reto de César Jáuregui.

La reconciliación con la gobernadora no le regala la candidatura, pero sí le devuelve algo que en política vale muchísimo,  margen de maniobra. Ahora puede concentrarse en lo verdaderamente importante, construir un proyecto competitivo.

Al final, quizá la mejor noticia para el PAN no sea que uno de sus aspirantes tenga luz verde. La mejor noticia es que, después de semanas de interpretaciones y lecturas políticas, el partido parece volver a enviar un mensaje de unidad.

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Y el IMSS pa’ cuando?

¿Qué más tiene que hacer Chihuahua?

Hay una pregunta que cada vez se escucha con más fuerza entre los chihuahuenses, ¿qué más tiene que hacer esta ciudad para que el Gobierno Federal decida construir los hospitales que tanto necesita?

Porque el argumento de la falta de terrenos parece agotado.

El alcalde Marco Bonilla sostiene que el Municipio ha cumplido. El Gobierno del Estado también. Hay reservas territoriales disponibles, hay disposición para donarlas y hay voluntad para trabajar de manera coordinada. Sin embargo, desde la Federación siempre aparece un nuevo “pero”. Que el terreno no convence, que falta revisar otro sitio, que aún no es el momento.

Mientras tanto, quienes pagan las consecuencias son miles de derechohabientes que esperan semanas o meses por una consulta, una cirugía o una cama de hospital.

La pregunta es inevitable, ¿el problema realmente son los terrenos o la falta de interés del Gobierno Federal por Chihuahua?

Que loco, falta de terrenos en el estado la grande de la República. 

Resulta difícil entender que, en un estado que aporta de manera importante a la economía nacional, donde la población crece de forma acelerada y la demanda de servicios médicos aumenta año con año, la respuesta siga siendo la misma, esperar.

Marco Bonilla ha puesto sobre la mesa una realidad incómoda para la Federación. Si existen los predios y estos cumplen con las dimensiones necesarias, entonces el siguiente paso ya no depende del Municipio. Depende de quienes administran el presupuesto federal y deciden dónde sí y dónde no se invierte.

Y es ahí donde comienza la responsabilidad política, un gobierno encuentra soluciones, pero otro acumula excusas, la ciudadanía termina sacando sus propias conclusiones y pagando con su salud. 

Chihuahua no está pidiendo un privilegio. Está exigiendo un derecho. Los trabajadores que cotizan al IMSS y al ISSSTE pagan puntualmente sus cuotas. Contribuyen al desarrollo del país y merecen recibir servicios de salud dignos, no promesas que cambian de argumento cada vez que parece abrirse una puerta.

Da la impresión de que para el Gobierno Federal siempre hay recursos y proyectos para otros estados, mientras Chihuahua permanece en la sala de espera.

Ojalá esa percepción sea equivocada. Porque de lo contrario habría que aceptar una verdad incómoda, que el problema nunca fueron los terrenos, sino la falta de voluntad para cumplirles a los chihuahuenses.

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Chihuahua no puede ser rehén de Morena

Hay una diferencia entre hacer oposición y dedicarse a impedir que las cosas sucedan.

Lo que está ocurriendo con proyectos como el Poniente 5 o con los hospitales del IMSS empieza a dibujar un patrón preocupante, cuando una obra beneficia a Chihuahua, siempre aparece un obstáculo político desde los de Morena.

La estrategia parece repetirse una y otra vez. Primero se cuestiona el proyecto. Después se siembran dudas sobre los terrenos, los costos o los procedimientos. Luego vienen los litigios, los trámites interminables o los permisos que nunca llegan. El resultado siempre es el mismo, los perjudicados no son Marco Bonilla, ni Maru Campos, ni el PAN, son  los chihuahuenses.

El Poniente 5 no nació ayer. No es un capricho electoral ni una ocurrencia de último momento. Es una obra planeada desde hace décadas para aliviar uno de los principales cuellos de botella de la ciudad. Sin embargo, pareciera que para Morena cualquier proyecto impulsado por un gobierno distinto al suyo debe ser frenado, aunque eso signifique condenar a miles de ciudadanos a seguir perdiendo horas en el tráfico.

Morena habla constantemente de transformar al país, pero cuando se trata de Chihuahua, la transformación parece consistir en retrasar, bloquear o politizar cualquier obra que no pueda colgarse como un triunfo propio.

Eso no es gobernar con visión de Estado. Eso es hacer política con ánimo de revancha.

El diputado Jorge Soto respondió con datos a los señalamientos de Morena. Es válido debatir cifras; para eso existe la política, lo que ya no resulta aceptable es convertir la confrontación partidista en un mecanismo para detener el desarrollo de una ciudad que sigue creciendo y que exige infraestructura.

Chihuahua no puede convertirse en rehén de los cálculos políticos del partido en el poder, no puede seguir esperando que desde Morena decidan si merecemos o no una vialidad, un hospital o una obra estratégica.

A Chihuahua  no se le debe castigar por quién las gobierna, los recursos públicos no pertenecen a un partido, son de los ciudadanos.

Y cuando un gobierno utiliza su poder para obstaculizar el desarrollo de una entidad simplemente porque no comparte el mismo color político, deja de hacer gobierno para hacer campaña permanente.

Chihuahua merece respeto. Y, sobre todo, merece que dejen de usarlo como campo de batalla de una disputa ideológica que solo retrasa su futuro.

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