34°

Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
27 de julio 2026
1:17 pm

La prueba de fuego para Morena no es Cruz… es Morena | Cuando los que ganan son los ciudadanos | Cuando te digan que “ya no hay de otra”… desconfía / Cuando el árbitro toma partido.

Publicidad

La prueba de fuego para Morena no es Cruz… es Morena

La reunión de Cruz Pérez Cuéllar con fundadores y liderazgos de Morena pretende dejar claro que existe un esfuerzo por construir unidad rumbo al proceso interno, sin embargo, la verdadera historia no está únicamente en el mensaje, sino en la reacción de una parte de la propia militancia.

Resulta llamativo que cada vez que Cruz publica en redes sociales aparezcan críticas provenientes de perfiles identificados con otros grupos de Morena. Lo mismo ocurre cuando Andrea Chávez comparte algún mensaje, de inmediato llegan simpatizantes de Cruz a responder con la misma intensidad. Es una guerra interna que, lejos de fortalecer al movimiento, exhibe las heridas que todavía no terminan de cerrar.

Y ahí vale la pena hacer una reflexión, si Morena realmente aspira a gobernar Chihuahua, primero debe demostrar que puede gobernarse a sí mismo.

Cruz Pérez Cuéllar ha optado por enviar un mensaje de suma y de construcción de acuerdos. Habla de trabajar por la transformación de todo Chihuahua y aparece rodeado de liderazgos que, con independencia de filias o fobias, representan experiencia dentro del movimiento. Ese camino parece mucho más rentable políticamente que alimentar la confrontación permanente.

Aunque aclaramos, una cosa es competir y otra muy distinta es destruir al compañero de partido. Cuando la contienda interna termina convirtiéndose en una guerra entre militantes, el único beneficiado suele ser el adversario político.

Morena enfrenta dos desafíos enormes. El primero, convencer a quienes se consideran los guardianes del movimiento de que nadie tiene la exclusividad de la Cuarta Transformación. El segundo, lograr que quienes hoy defienden con pasión a uno u otro aspirante entiendan que el proyecto debe estar por encima de las personas.

La política exige liderazgo, pero también madurez. Y en estos momentos, Cruz parece apostar más por tender puentes que por levantar muros.

Al final, la unidad no se construye obligando a todos a pensar igual. Se construye cuando, aun existiendo diferencias, prevalece la voluntad de caminar en la misma dirección. Si Morena quiere competir con fuerza en Chihuahua, esa tarea empieza dentro de casa. Y por lo visto, Cruz ya entendió que sumar siempre dará mejores resultados que dividir.

————

Cuando los que ganan son los ciudadanos

En los últimos años nos hemos acostumbrado a una política donde el aplauso parece estar prohibido cuando el acierto proviene del adversario. Si una obra la impulsa un partido, el otro la critica,si un gobierno facilita un proyecto del otro, inmediatamente aparecen quienes buscan sembrar la duda…Como si gobernar consistiera en poner obstáculos y no en resolver problemas.

Por eso vale la pena reconocer cuando ocurre lo contrario.

La decisión del Gobierno Municipal de Chihuahua, que encabeza Marco Bonilla, de otorgar un estímulo del 100 por ciento en derechos municipales al Infonavit para facilitar el arranque del programa Vivienda para el Bienestar es una buena noticia. No porque beneficie al Gobierno Federal, ni porque favorezca políticamente al Municipio, sino porque el beneficio termina llegando a quienes realmente importan, las familias que buscan una vivienda.

El Municipio dejará de recibir recursos por concepto de derechos municipales para hacer posible un proyecto que permitirá construir cientos de viviendas, habrá quien intente convertir esa decisión en un debate partidista, que error.

Los impuestos que pagan los ciudadanos no pertenecen a los gobiernos, los administran de manera temporal y su obligación es convertirlos en mejores servicios, infraestructura y oportunidades para la población. Si un estímulo fiscal ayuda a que se construyan viviendas, bienvenido, si un acuerdo entre distintos niveles de gobierno permite destrabar un proyecto, bienvenido, que si los puentes, una vialidad como la Poniente 5 o cualquier otra obra mejora la calidad de vida de la gente, también debe ser bienvenida.

Lo preocupante es que todavía existan políticos a quienes parece molestarles que dos gobiernos de diferente color partidista lleguen a acuerdos, para algunos, cualquier coincidencia representa una derrota política, cuando en realidad debería verse como una victoria para la ciudadanía.

La política no debería consistir en buscar un problema para cada solución, debería consistir precisamente en lo contrario “encontrar soluciones para los problemas de todos”.

Ojalá este tipo de acuerdos se repitieran con mayor frecuencia. Que el Gobierno Federal, el Estado y los municipios entiendan que la gente no vota para verlos pelear todos los días, sino para que administren con responsabilidad los recursos públicos y los conviertan en resultados.

Si en esta ocasión hubo voluntad para construir un acuerdo, hay que reconocerlo, porque cuando los gobiernos dejan de pensar en quién se llevará el mérito y empiezan a pensar en quién recibirá el beneficio, los únicos que verdaderamente ganan son los ciudadanos, y esa debería ser siempre la prioridad.

———-

Cuando te digan que “ya no hay de otra”… desconfía.

Hay una regla que nunca falla, no todo lo que parece favorecer a un candidato, realmente lo favorece.

La semana pasada comenzaron a circular mensajes asegurando que “Bonilla se apuesta por Jáuregui; no hay más alternativa”.

Aqui vale la pena prender los focos, porque ese tipo de campañas pueden tener dos lecturas completamente opuestas:

La primera, que provengan de simpatizantes de César Jáuregui con la intención de proyectar fortaleza, enviar el mensaje de que el alcalde ya tomó una decisión y provocar el llamado “efecto ganador”, donde algunos empiezan a alinearse con quien creen que lleva ventaja.

Pero existe una segunda posibilidad, mucho más maliciosa, que esos mensajes ni siquiera hayan salido del equipo de Jáuregui, sino de quienes buscan perjudicarlo.

¿Por qué? Porque al repetir una y otra vez que “ya todo está decidido”, automáticamente aparecen dos reacciones: quienes sienten que les quieren imponer una candidatura y quienes empiezan a cuestionar la imparcialidad de quien supuestamente tomó esa decisión.

Es una estrategia vieja: hacer parecer que alguien trae línea, que ya hubo dedazo o que la competencia terminó antes de tiempo, aunque nadie lo haya dicho oficialmente, así matas dos pájaros de un tiro.

Generas molestia entre los simpatizantes de otros aspirantes y, al mismo tiempo, colocas presión sobre quien aparece como el supuesto “padrino” de la decisión.

Quien escribió esos mensajes puede estar ayudando a Jáuregui… o puede estar tendiéndole una trampa.

Porque una campaña de percepción no siempre busca inflar a un candidato, a veces busca que los demás crean que él es el favorito para convertirlo en el blanco de todos los ataques.

Y eso explica por qué este tipo de mensajes aparecen meses antes de las decisiones importantes. No buscan informar, buscan mover emociones, generar sospechas, dividir equipos y alterar el tablero.

Las campañas negras ya no siempre consisten en atacar de frente. Muchas veces consisten en abrazar tanto a un candidato que terminas asfixiándolo.

Por eso, antes de creer que un mensaje beneficia a alguien, conviene hacerse una pregunta muy sencilla: ¿Quién gana realmente con que todos crean que “ya no hay más alternativa”?

Porque la respuesta, muchas veces, no es tan obvia como parece.

———-

Cuando el árbitro toma partido

Y ya que andamos en temas partidistas y de guerra sucia, vale la pena voltear a ver lo que sucede dentro de Morena, donde el malestar crece por el actuar de su dirigente estatal, Brighite Granados, a quien diversos militantes acusan de dejar de lado la imparcialidad para respaldar abiertamente a la senadora Andrea Chávez utilizando la estructura del partido.

La molestia no es menor, la dirigencia nacional ha sido clara al pedir que los comités estatales no favorezcan a ningún aspirante a las consejerías estatales de la Defensa de la Cuarta Transformación, nin embargo, durante la semana fueron vistos empleados del Comité Ejecutivo Estatal participando en brigadas de promoción de la senadora en Nuevo Casas Grandes.

Para muchos morenistas, el problema ya no es Andrea Chávez, sino el mensaje que envía la propia dirigencia estatal, porque cuando quien debe garantizar piso parejo decide ponerse la camiseta de uno de los competidores, deja de ser árbitro y pasa a ser jugador, y eso, tarde o temprano, termina pasándole factura al partido.

Publicidad
Compartir
Facebook
Twitter
WhatsApp