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7 de agosto 2026
3:18 pm

MÉXICO: EL PAÍS DONDE TODO YA ES POLÍTICA

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MÉXICO: EL PAÍS DONDE TODO YA ES POLÍTICA

México está entrando en una etapa peligrosa, no necesariamente porque todos pensemos distinto, sino porque pareciera que ya somos incapaces de hablar de cualquier cosa sin preguntar primero de qué lado estamos.

Morena contra el PAN. El PAN contra Morena. El PRI contra Morena. Morena contra el PRI, y mientras los políticos se reparten culpas, los ciudadanos también comenzamos a dividirnos entre buenos y malos dependiendo del color de la camiseta, ya no discutimos hechos, defendemos bandos.

Si detienen a un político de oposición, unos celebran que finalmente llegó la justicia y otros inmediatamente hablan de persecución política pero, cuando el señalado pertenece al partido gobernante o es cercano al poder, las posiciones mágicamente se invierten.
Entonces aparece la pregunta incómoda: ¿queremos justicia o queremos justicia solamente para los adversarios?

Una democracia no puede funcionar bajo la lógica de perseguir a “los malos” mientras se abraza, protege o justifica a quienes hacen exactamente lo mismo pero pertenecen a nuestro equipo, y en medio de todo este ruido aparecen las famosas cortinas de humo y las cajas chinas.

Explota un escándalo y, casi inmediatamente, aparece otro tema capaz de incendiar las redes sociales. Una declaración. Un pleito. Una denuncia. Una ocurrencia. Un nuevo enemigo público.

Quizá algunas veces sea estrategia y otras simplemente coincidencia. El problema es que hemos llegado a tal grado de desconfianza que buena parte de la sociedad ya supone que detrás de cada noticia existe alguien moviendo los hilos, y mientras discutimos el escándalo del día, los problemas importantes siguen ahí.
Inseguridad. Corrupción. Salud. Economía. Desapariciones. Impunidad.

Ahora súmele otro ingrediente, los derechos de las audiencias y el fantasma de la censura.
La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones mantiene actualmente en consulta los nuevos lineamientos sobre derechos de las audiencias. Oficialmente se presentan como mecanismos para garantizar información plural, clara y responsable; sin embargo, periodistas, medios, empresarios y partidos de oposición han advertido que algunas disposiciones podrían terminar convirtiéndose en herramientas de control sobre los contenidos. Incluso dentro del propio debate oficial se han planteado ajustes para evitar interpretaciones censoras.

Aqui tampoco deberíamos caer en la trampa partidista, la libertad de expresión no debe defenderse solamente cuando gobierna el partido que no nos gusta, debe  defenderse siempre.

Porque las leyes pasan, los gobiernos cambian y las herramientas que hoy construyes pensando utilizarlas contra tu adversario mañana pueden terminar en manos de tu adversario para utilizarlas contra ti.

También hay otro dato, Claudia Sheinbaum continúa teniendo una valoración favorable, pero ya existen mediciones que muestran desgaste. Pew Research Center encontró una opinión favorable de 64%, frente al 83% registrado el año anterior. Particularmente débiles resultaron las evaluaciones sobre combate al crimen organizado y corrupción, donde solamente 45% aprobó su desempeño.

No significa que la presidenta esté políticamente derrotada. Ni cerca.
Pero sí significa que la luna de miel no es eterna.

Y quizá por eso resulta todavía más llamativo observar cómo, mientras falta mucho para las siguientes elecciones, la maquinaria política prácticamente nunca se detiene,
Recorridos, estructuras territoriales, reuniones, espectaculares, posicionamientos, aspirantes que dicen no ser aspirantes y políticos que aseguran que no están haciendo campaña mientras hacen prácticamente todo lo que uno esperaría ver en una campaña.

Morena sostiene que se trata de activismo y organización territorial, no de actos anticipados. La oposición sostiene exactamente lo contrario. Jurídicamente, además, no basta con parecer candidato, para acreditar actos anticipados existen requisitos específicos, entre ellos el llamado expreso al voto o su equivalente.

Independientemente de cómo termine calificándolo la autoridad electoral, para el ciudadano la sensación es evidente:
México vive en campaña permanente.

Y eso quizá sea parte del verdadero problema, nos hemos acostumbrado tanto al pleito político que ya necesitamos un nuevo escándalo todos los días, si un panista roba, los panistas buscan al morenista que robó más.
Si señalan a uno de Morena, sus simpatizantes recuerdan inmediatamente lo que hicieron PRI y PAN.
Y si aparece un priista acusado, alguien saca historias del archivo para demostrar que los otros tampoco tienen autoridad moral.

Así podemos pasar otros cien años.
El problema es que el delito de ayer no convierte en correcto el delito de hoy.
La corrupción del PRI no justifica la corrupción de Morena.
Los abusos del PAN no justifican los abusos de Morena.
Y los errores de Morena tampoco convierten automáticamente al PRI o al PAN en ejemplos de virtud democrática.
México necesita superar esa discusión infantil del “pero ellos también lo hicieron”.
Porque mientras nosotros peleamos en Facebook, X y TikTok defendiendo políticos que ni siquiera conocen nuestro nombre, ellos continúan construyendo candidaturas, alianzas, estructuras y estrategias para la próxima elección.

Tal vez la verdadera cortina de humo no sea una noticia determinada.
Tal vez la gran cortina de humo sea mantenernos permanentemente peleando entre nosotros, porque mientras el ciudadano vea al vecino como enemigo por votar diferente, difícilmente volteará hacia arriba para exigirle cuentas al que gobierna, sea del color que sea.

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