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Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
7 de agosto 2026
12:14 pm

Se llamen Danielas, Andreas, Cuauhtemocs o Alfredos, todos son y están iguales | No, Andrea | Algo nos pasó como sociedad.

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Se llamen Danielas, Andreas, Cuauhtemocs o Alfredos, todos son y están iguales

En la política mexicana parece que el argumento favorito es: “sí, robamos… pero ustedes robaron primero”.

El delito de ayer no vuelve legal el de hoy.
La corrupción del PRI no convierte en honestos a los de Morena.
Los abusos del PAN tampoco sirven de certificado de buena conducta para Morena, y por supuesto, cada tropiezo de Morena no convierte mágicamente al PRI y al PAN en santos patronos de la democracia.

Si la defensa siempre es “ellos también lo hicieron”, así podemos pasar otros cien años… cambiando de partido, pero no de mañas.

Ahora la nueva batalla son unos espectaculares colocados por el PAN en Chihuahua con la frase: “Muerte y Morena es lo mismo”.

Daniela Álvarez salió a defenderlos:

“¡Muerte y Morena es lo mismo, lo decimos fuerte y claro! Para ellos, el crimen organizado es primero y después las y los chihuahuenses, por eso están en contra de la reforma que busca proteger las elecciones del crimen organizado”.

Y la respuesta de Andrea Chávez no tardó:

“En esto gasta María Eugenia el dinero de las familias chihuahuenses. En esto gasta los impuestos de la madre que sale temprano a la maquila, del obrero que regresa cansado de la obra. Para esto exige más dinero de la Federación, mientras nos endeuda. Están aterrados, ya se van”.

Y otra vez estamos en lo mismo.

Unos acusando de “narco gobierno”; otros respondiendo con “barredoras”, “calderonistas”, corrupción, deuda y pasado. Cada quien tiene preparado su catálogo de descalificaciones para aventárselo al contrario.

Mientras tanto, ¿quién gobierna?

Se ha vuelto rarísimo escuchar a un político decir: “Ellos hicieron cinco puentes, nosotros vamos a hacer diez”. O: “Ese nivel de gobierno construyó tantos kilómetros de carretera; nosotros vamos a construir más kilómetros de calles y avenidas”.

Eso sí sería competencia política, competir por ver quién construye más, quién resuelve mejor, quién baja más la inseguridad, quién tapa más baches, quién atrae más inversión, quién mejora los hospitales, quién arregla las escuelas y quién le entrega mejores resultados a la gente.

Pero no, se la pasan peleando. Y eso ya tiene harta a buena parte de la sociedad, se llamen Danielas, Andreas, Cuauhtémocs, Alfredos o como se llamen, recuérdenlo a on políticos y funcionarios que viven de nuestros impuestos, pero algunos terminan comportándose como si fueran los dueños del país, del estado, de la verdad y hasta de nuestra indignación.

Pues no, órale, pónganse a jalar.

Barredoras, narco gobierno, calderonistas, corruptos, conservadores, traidores o como se quieran decir entre ustedes.

Si toda su capacidad política consiste en encontrar un nuevo insulto para el adversario, consíganse un trabajo donde no dañen tanto, porque Chihuahua y México no necesitan políticos que ganen la pelea del día en redes sociales, necesitan gobiernos que ganen la competencia de dar resultados.

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No, Andrea

No, Andrea. No solo el Gobierno del Estado malgasta los impuestos que generan las madres trabajadoras que salen desde muy temprano a ganarse la vida en cosas innecesarias, como esos espectaculares. El despilfarro del dinero público no tiene partido ni color.

Esos mismos impuestos también sirven para pagar los sueldos, dietas, asesores y privilegios de diputados y senadores que llevan años viviendo del erario y que, como usted, presumen mucha actividad política, pero acumulan apenas unas cuantas iniciativas de ley presentadas.

Aquí  lo curioso, cuando el dinero público lo gasta el adversario, son “los impuestos del pueblo”; cuando sirve para pagar el sueldo propio, parece que mágicamente deja de ser dinero de todos.

Los impuestos no tienen partido, ex senadora. Y la obligación de rendir cuentas tampoco.

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Algo nos pasó como sociedad.

Hace apenas unos días Marco Bonilla inauguró el Paso Superior de Fuerza Aérea y carretera a Aldama, una obra que, según el Municipio, beneficiará la movilidad de miles de personas.

¿Y qué hacemos nosotros?

“Sí, está bien el puente… pero mejor planten árboles”.
“¿Y los baches para cuándo?”
“Seguro se clavaron una lana”.
“Lo hicieron porque vienen elecciones”.
“Pues para eso les pagamos”.

Y ojo, exigir está bien, para eso son nuestros impuestos y para eso elegimos gobiernos, pero  hemos llegado a un punto donde pareciera que absolutamente nada puede reconocerse sin ponerle inmediatamente un “pero”.

Si mañana arreglan los baches, preguntaremos por qué no hicieron un puente. Si hacen el puente, reclamaremos los árboles. Si plantan los árboles, alguien preguntará por qué no pusieron luminarias. Y si hacen todo, seguramente aparecerá alguien diciendo: “pues es su obligación”.

Imagínese que un día nos mandaran a todos los chihuahuenses  al terapeuta, probablemente el diagnóstico colectivo sería parecido, estamos intoxicados de pleito.

Nos contaminaron desde adentro años y años de discursos que necesitan dividirnos para sobrevivir, buenos contra malos, pueblo contra fifís, conservadores contra transformadores, chairos contra derechairos, corruptos contra supuestos impolutos.

Gobiernos demagogos de todos los colores han derramado tanta pus sobre la conversación pública que terminamos infectándonos como sociedad.

Ya no discutimos si algo funciona, primero preguntamos quién lo hizo para decidir si debemos aplaudirlo o destruirlo.

Y ahí está quizá nuestra verdadera tragedia, nos enseñaron tanto a odiar al de enfrente que hasta cuando construyen un puente, nosotros encontramos la manera de levantar otro entre nosotros.

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