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Lo que brilla es lo romántico que suena tener doble nacionalidad, o una que sea de un país de primer mundo, de esos que presumen tenerlo todo… aunque, al final, sea un país como cualquier otro, con sus problemas y sus carencias.
Lo que huele es preguntarnos: ¿es necesario, para ser una persona responsable y trabajadora basta con tener una nacionalidad diferente a la mexicana?
¿O es cosa PERSONAL?
Lo que apesta es considerar que tener la nacionalidad de algún lugar te hace tener sangre azul o una inteligencia que envidiaría el propio Newton.
Y lo que realmente apesta es que los valores y la buena fortuna solo venga con los colores rojo blanco y azul
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