
Traiciones, rodeos y el reloj que nadie quiere escuchar
— Maru Campos ya sacĂł el diccionario de la polĂtica vieja: traiciĂłn.
Cuando un gobierno empieza a explicar las salidas de sus funcionarios con esa palabra, cuidado. Porque una renuncia es administrativa; una traiciĂłn, en cambio, es personal. Y cuando la gobernadora habla de traidores, alguien deberĂa empezar a revisar quiĂ©n conserva todavĂa la llave del despacho.
Aquà no se trata solamente de quién se fue.
La pregunta incómoda es: ¿quién se quedó y con qué lealtades?
Porque en polĂtica los amigos abundan mientras hay cargos. Los leales aparecen cuando ya no hay presupuesto, reflectores ni fotografĂas.
Y ahà es donde se conoce el tamaño de la amistad.
Si algunos funcionarios salieron por traición, como sostiene la gobernadora, habrá que preguntar qué prometieron, qué recibieron y qué dejaron pendiente.
Porque los polĂticos rara vez abandonan una casa por amor a la libertad.
Generalmente encuentran otra puerta abierta.
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Y hablando de puertas abiertas, apareciĂł el rodeo.
HĂ©ctor Ochoa dice que no hacĂa falta permiso porque se trataba de un evento privado.
Ah, bueno.
Entonces problema resuelto: si es privado, aparentemente la burocracia puede quedarse en casa viendo televisiĂłn.
La explicaciĂłn tiene una pequeña complicaciĂłn: en Chihuahua todavĂa existen autoridades, reglamentos y responsabilidades.
AsĂ que serĂa bueno que alguien sacara los papeles y dejara de jugar al “yo digo que no necesitaba”.
Porque una cosa es que un evento sea privado y otra que las obligaciones legales también sean privadas.
Si no requerĂa permiso, perfecto: que se diga cuál norma lo establece.
Si sĂ lo requerĂa, tambiĂ©n perfecto: que aparezca el responsable.
Lo que no puede ser es que la Ăşnica autoridad competente sea la interpretaciĂłn polĂtica de turno.
Pero no se preocupen: mientras unos discuten si habĂa permiso para el rodeo, los partidos ya están preparando el verdadero espectáculo.
Ese sĂ va a necesitar boleto.
Y probablemente casco.
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El PAN estatal asegura que no adelantará las convocatorias para las alcaldĂas.
Qué alivio.
Porque uno podrĂa pensar que los aspirantes ya andan haciendo campaña, midiendo simpatĂas, visitando liderazgos, repartiendo abrazos y tomando cafĂ© estratĂ©gico.
Pero no.
SegĂşn el calendario oficial, todavĂa no.
SegĂşn la realidad polĂtica, ya están hasta en el postre.
El PAN no quiere adelantar los tiempos.
Naturalmente.
Lo que sĂ parece adelantado es el nerviosismo.
Porque una convocatoria puede esperar.
Los aspirantes, no.
Y menos los que llevan meses preguntando discretamente: “¿Y yo qué posibilidades tengo?”
En Chihuahua nadie quiere decir que anda en campaña.
Todos están “trabajando”.
Qué coincidencia.
Trabajan más cuando hay elecciones cerca.
Visitan más colonias.
Escuchan más ciudadanos.
Descubren más problemas.
Y hasta inauguran sonrisas.
La democracia tiene esas curiosidades: cada tres años los polĂticos descubren que existen las calles.
Morena tampoco está precisamente contemplando las estrellas.
Héctor Ochoa ya está en el debate del rodeo, otros personajes mueven sus piezas y los grupos comienzan a acomodarse.
Pero nadie está pensando en 2027.
Faltaba más.
TodavĂa no.
TodavĂa no.
TodavĂa no.
Hasta que un dĂa amanecen todos con una camiseta, un eslogan y una encuesta favorable.
El PAN quiere que no se adelanten las convocatorias.
Morena quiere que no se note que ya calentĂł motores.
Y Palacio quiere convencer de que las salidas de funcionarios son simples ajustes, aunque la palabra “traición” haya entrado al vocabulario oficial.
Mientras tanto, el ciudadano mira el espectáculo y se pregunta:
ÂżYa empezĂł la sucesiĂłn o todavĂa van a negar que empezĂł?
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Lo divertido de la polĂtica chihuahuense es que todos quieren llegar primero, pero nadie quiere admitir que está corriendo.
Todos esperan.
Todos analizan.
Todos respetan los tiempos.
Todos están tranquilos.
Y, por supuesto, todos tienen ya una lista de nombres.
Qué tranquilidad.
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Traiciones en Palacio.
Permisos en el rodeo.
Convocatorias en pausa.
Y aspirantes con el acelerador escondido debajo del escritorio.
Asà comienza la temporada electoral en Chihuahua: nadie está haciendo campaña, nadie está operando y nadie está nervioso.
Por eso conviene guardar esta columna.
Porque cuando llegue el momento de las definiciones, más de uno descubrirá que el verdadero rodeo no estaba en la arena.
Estaba en los partidos.

