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19 de agosto 2026
11:40 am

LOS REBELDES, JAUREGUI Y LOERA, TRAEN NÚMEROS | TAN FÁCIL COMO HACER LO MISMO | Cruz Pérez Cuéllar o Andrea Chávez

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LOS REBELDES, JAUREGUI Y LOERA, TRAEN NÚMEROS

De un tiempo para acá parece que en el PAN de Chihuahua ser precandidato y no alinearse rápidamente con las decisiones de arriba alcanza para ganarse la etiqueta de “rebelde”.

Y puede que César Jáuregui y Rafa Loera lo sean. El problema es que no parece tan sencillo sacarlos de la competencia.

Por lo pronto, aquí hay un dato duro, las dos mediciones más recientes colocan a estos personajes en posiciones que difícilmente pueden ignorarse. Rubrum pone a Jáuregui en primer lugar con 30.9%; Vernier también lo coloca arriba, con 23.2%, y a Rafa Loera pisándole los talones con 21%.

Es decir, los “rebeldes” traen números, y juntos pueden armar un buen desmadre al interior del PAN si sienten que la cancha no está pareja. Ahora imaginen que a César y Rafa se les sumaran Jorge Soto y Carlos Olson. Ya no estaríamos hablando de dos inconformes, sino de cuatro de los ocho aspirantes haciendo ruido.

¿Alcanzaría para cambiar una decisión? Quién sabe.
¿Alcanzaría para complicarla? Sin duda.

Una cosa es bajar aspirantes de una lista y otra muy distinta convencerlos de bajarse cuando tienen números, estructura y argumentos para seguir compitiendo.

En política hay una regla bastante sencilla, dos rebeldes hacen ruido; cuatro pueden hacer temblar y, poner la casas “de la peñada”.

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TAN FÁCIL COMO HACER LO MISMO

Partamos de una lógica muy sencilla, si para definir al candidato del PAN a la gubernatura se decidió impulsar a Marco Bonilla por todo lo que representa, por sus números y porque aparece como la alternativa más competitiva, ¿por qué no hacer exactamente lo mismo para elegir al candidato a la Presidencia Municipal de Chihuahua?

No decimos que las encuestas deban ser el único factor, pero tampoco creemos que puedan utilizarse como argumento cuando convienen y olvidarse cuando incomodan.

Si el PAN decidió que para enfrentar una elección tan importante como la gubernatura había que apostar por quien estuviera en mejores condiciones de competir y ganar, nos parece lógico aplicar la misma receta en Chihuahua capital.

Que midan a todos. Que pongan las mismas reglas. Que revisen conocimiento, positivos, negativos, intención de voto, capacidad de crecimiento y, sobre todo, quién garantiza mayor competitividad frente a Morena.

Y que gane el mejor posicionado, porque si la competitividad fue suficientemente importante para definir la gubernatura, también debería serlo para definir la alcaldía.

Al final, la pregunta es muy sencilla,
¿Por qué para Bonilla sí y para los aspirantes a la alcaldía no?

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Cruz Pérez Cuéllar o Andrea Chávez

En Morena se acerca la hora de la verdad. Después de meses de recorridos, encuestas, espectaculares, estructuras y demostraciones de músculo, llegará el momento de poner un nombre sobre la mesa:

Cruz Pérez Cuéllar o Andrea Chávez.

Ariadna Montiel adelantó que las coordinaciones estatales serán definidas mediante encuestas y que no revelarán la fecha hasta que la decisión esté tomada. En Chihuahua se habla de septiembre.

Y ahí se acabará el misterio, una cosa es competir cuando los dos pueden ganar y otra muy distinta conocer la encuesta que dejará a uno arriba y al otro abajo.

Por eso resulta particularmente interesante que desde la dirigencia nacional ya estén hablando de “tejer fino” después de las definiciones.

Traducido al castellano político, vayan preparando hilo y aguja para la operación cicatriz, en Chihuahua quizá necesiten hilo reforzado de triple capa. 

Cruz y Andrea no han construido durante meses dos proyectos políticos de este tamaño para llegar tranquilamente a septiembre a ver qué les toca. Los dos quieren la gubernatura, los dos han invertido capital político y los dos consideran tener argumentos para encabezar Morena en 2027.

Primero vendrá la encuesta. Después, el nombre, y solamente entonces comenzará la otra operación, sentar al que perdió, sacar hilo y aguja, cerrar la herida y convencerlo de levantarle la mano al que ganó.

Pero antes de la cicatriz viene el corte, y ese corte tiene dos nombres: Cruz o Andrea.

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