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Lo que brilla es que Chihuahua tenga una universidad autónoma, libre del relajo político, con ideas laicas y un sistema que asegura el aprendizaje, porque primero están los jóvenes, el futuro de la nación…
Lo que huele son las quejas que, ya sea pintadas en las paredes o expresadas en publicaciones en redes, reflejan la voz de los estudiantes y padres de familia que están hartos de las “horas libres”, los maestros que dan clases en algo ajeno a su preparación profesional y la falta de instalaciones de calidad.
Lo que apesta es que aún no se tenga una respuesta favorable ante quejas que no son nuevas y que solo han ido acumulándose desde hace un año. Pero tal parece que seguirán el refrán: “Crea fama y échate a dormir.”
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