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Lo que brilla es el agua que, aunque necesaria, también se encarga de hacer notar ciertos problemitas que tenemos en la ciudad de Chihuahua.
Lo que huele son todos los baches que aparecerán, pero sobre todo el tiempo que se tardará el Municipio en dejar las calles perfectas… claro, “perfectas” es una palabra que todos los mexicanos sabemos que no es literal.
Lo que apesta son las llantas reventadas, las suspensiones destrozadas y hasta los casos de volcadura que, con cada temporada de lluvias, parecen ponerse de moda. Aun claro, siempre podríamos estar peor… podríamos estar como Juárez.
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