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25 de septiembre 2026
11:10 am

¿QUÉ LE PASÓ A MÉXICO?|LOS CHAMBISTAS DEL 2027|ANDREA CHAVEZ SOLITA SE DA A CONOCER

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¿QUÉ LE PASÓ A MÉXICO?

Mil seiscientas piezas dentales.
Deténgase un momento y piense en ese número.
Mil seiscientas.

El colectivo de madres buscadoras asegura haber recuperado alrededor de 1,600 dientes de leche durante diferentes búsquedas realizadas desde 2021 en Zacapu, Michoacán.

Todavía falta que la autoridad determine científicamente qué son, a quién pertenecieron y cuántas personas representan. Y precisamente por eso las preguntas son enormes.

Porque si los peritajes confirman que se trata de piezas dentales infantiles encontradas entre restos humanos en sitios clandestinos, estaríamos frente a algo sencillamente aterrador.

Pero hay algo que tampoco podemos perder de vista:
¿Importa si aparecieron todas en una sola fosa?
¿Importa si fueron tres?
¿Diez?
¿Veinte?
¿Treinta?
¿En qué momento empezamos siquiera a discutir cuántas fosas serían necesarias para que esto nos pareciera una tragedia nacional?

Una sola sería demasiado.
Un solo niño sería demasiado.
Un solo cuerpo abandonado bajo tierra sería demasiado.
¿Qué demonios le pasó a nuestro México?

Y frente a una tragedia de esta dimensión sobran calificativos para quienes, teniendo responsabilidad y capacidad para actuar, resulten omisos, corruptos o cómplices:

Ineptos, inútiles, incompetentes, incapaces, negligentes, indolentes, insensibles, irresponsables, omisos, mediocres, cobardes, cínicos, hipócritas, farsantes, mentirosos, simuladores, oportunistas, vividores, aprovechados, descarados, desvergonzados, corruptos, vendidos, serviles, pusilánimes, mezquinos, miserables, ruines, rastreros, indeseables, mequetrefes, irresponsables, torpes, indolentes, apáticos, indolentes, negligentes, burócratas, acomodaticios, encubridores, incompetentes, desobligados, irresponsables, impresentables, nefastos, patéticos, lamentables, vergonzosos, indignos y cobardes. CHSM TODOS!

Sí.

Porque cuando una madre tiene que enseñarle al Estado dónde buscar a sus muertos, algo está podrido hasta los huesos.
Y no importa el partido.
No importa quién gobierne.
No importa si es Morena, PAN, PRI o cualquier otro.
No estamos hablando de colores.

Estamos hablando de seres humanos.
Estamos hablando posiblemente de niños.
Estamos hablando de un país donde existen familias que llevan años buscando a quienes un día salieron de casa y jamás regresaron.

Y ahora aparecen estas piezas.

Mil seiscientas.

Que la autoridad determine exactamente qué son.
Que determine a quién pertenecen.
Que establezca cuántas víctimas hay.
Que investigue quién las llevó hasta ahí.
Que encuentre responsables.
Y que nos explique algo todavía más importante:

¿Cómo carajos llegamos hasta aquí?

Porque México no puede acostumbrarse a contar muertos.
Mucho menos a contar dientes.
Y muchísimo menos…
dientes de niños.

Mientras tanto, va de nuevo, CHSM las autoridades. 

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LOS CHAMBISTAS DEL 2027

¡Qué cosa tan curiosa! Resulta que para el 2027 hay una larga fila de aspirantes del PAN que quieren arreglar Chihuahua. Qué bonito, qué conmovedor y, sobre todo, qué repentina vocación de servicio.

Tres son diputados locales, una es diputada federal, otro despacha como segundo de la gobernadora, otro dirige la JMAS y dos, pues… se quedaron sin chamba. Pero no se preocupen por ellos, porque precisamente esos son los que más tiempo tienen para andar buscando la siguiente.

Viendo semejante desfile, uno ya no sabe si estamos hablando de una elección o de una feria del empleo. Todos quieren servir a Chihuahua, siempre y cuando Chihuahua les dé chamba. Diputación, presidencia municipal, secretaría, dirección… lo importante parece ser que cuando se acabe una silla ya esté apartada la siguiente.

Y lo más maravilloso es que, conforme se acerca el 2027, todos empiezan a descubrir los problemas de Chihuahua. ¡Milagro! Descubrieron el tráfico, descubrieron el transporte, descubrieron los baches, descubrieron los semáforos, descubrieron las calles destrozadas y hasta descubrieron que la gente está hasta el gorro de muchas cosas.

Ahora todos tienen recetas, todos tienen soluciones, todos saben perfectamente qué necesita Chihuahua y todos traen debajo del brazo el proyecto que nos va a cambiar la vida. Nomás hay un pequeño detalle, quieren empezar a aplicarlo cuando les demos la nueva chamba en el 2027.

Porque hacerlo ahorita como que no tiene el mismo encanto.

Los diputados locales podrían utilizar el Congreso desde hoy para exigir respuestas. La diputada federal podría levantar la voz desde hoy. El segundo de la gobernadora podría gestionar desde hoy. El funcionario que dirige la JMAS podría presumir resultados desde hoy. Y los que se quedaron sin chamba, ¡hombre!, esos hasta horario completo tienen para ponerse a trabajar por Chihuahua sin necesidad de esperar nombramiento.

Podrían reunirse mañana mismo, llamar a cuentas a Vialidad, exigir resultados en Transporte, revisar números, cuestionar presupuestos, convocar mesas de trabajo y preguntar por qué tantas cosas siguen sin funcionar.

Pero ahí aparece un pequeño problemita, los que tendrían que sentar en el banquillo son de los mismos.

¡Ahhh, caray! Entonces mejor con cuidadito. No vaya a ser que por andar arreglando Chihuahua en el 2026 se les descomponga la candidatura del 2027.

Porque una cosa es salir a decir que Chihuahua necesita un cambio y otra muy distinta es voltear hacia el compañero de partido y preguntarle: “Oye, ¿y tú por qué no has resuelto esto?”. Una cosa es exigir resultados cuando hay un micrófono enfrente y otra exigirlos cuando el responsable se sienta contigo en las reuniones del partido.

Así que paciencia, Chihuahua. Aguante tráfico, aguante baches, aguante semáforos, aguante transporte y aguante todo lo que tenga que aguantar, porque nuestros salvadores todavía no pueden salvarnos.

Primero necesitan ganar la candidatura.
Después ganar la elección.
Después conseguir la chamba.
Y entonces sí, ahora sí, seguramente van a descubrir que tenían desde años atrás un cargo, un sueldo, una oficina, presupuesto, influencia y facultades para haber empezado a hacer muchas de esas cosas.

Por eso, cuando los vea recorrer colonias, tomarse fotografías, abrazar señoras, cargar niños, visitar mercados y explicar cómo van a arreglar Chihuahua, hágales una pregunta muy sencilla:

“¿Y por qué no empiezas hoy?”

Porque Chihuahua no necesita ocho aspirantes explicándonos lo que van a hacer cuando tengan otra chamba.
Necesita funcionarios que hagan la chamba que ya tienen.

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ANDREA CHAVEZ SOLITA SE DA A CONOCER

Ayer estuvimos a nada. A horas, quizá a minutos, de conocer quién será el coordinador de Morena en Chihuahua y, en los hechos políticos, quien quedará encaminado hacia la candidatura a la gubernatura en 2027.

Pero no.

Otra vez movieron el reloj. Lo que parecía cuestión de horas ahora puede ser cuestión de días. Y mientras Morena prolonga el suspenso, también prolonga una batalla interna que cada día deja más cosas a la vista.

Las encuestas públicas recientes han colocado en varias ocasiones a Cruz Pérez Cuéllar por encima de Andrea Chávez. Eso no significa que Cruz ya sea el elegido, porque la única definición que cuenta será la que haga Morena con sus propios procedimientos. Pero políticamente hay un escenario que cada vez se comenta con mayor fuerza, Cruz a la gubernatura y Andrea a la alcaldía de Ciudad Juárez.

¿Será?


Andrea Chávez nunca ha escondido que quiere ser gobernadora. Y querer crecer políticamente no tiene absolutamente nada de malo. ¿Es malo ser ambicioso? Claro que no. La ambición puede ser incluso necesaria en la política. El problema comienza cuando la ambición deja de ser motor y empieza a parecer berrinche.

Porque si finalmente la decisión no le favorece, ahí tendremos una prueba mucho más importante que cualquier encuesta: ¿Sabrá perder Andrea Chávez?
¿Aceptará una decisión adversa y cerrará filas? ¿Demostrará disciplina política? ¿O veremos inconformidades, presiones y movimientos para intentar cambiar hasta el último minuto una decisión que pudiera venir tomada desde arriba?

Gobernar significa saber que no siempre se obtiene lo que uno quiere. Y quizá, sin darse cuenta, Andrea está enfrentando desde ahora uno de sus primeros exámenes políticos importantes. No para saber cuántos votos tiene, sino para saber cómo reacciona cuando las cosas no salen como ella quiere.

Hay versiones y publicaciones que hablan de inconformidades y movimientos internos, pero hasta ahora no existe evidencia pública suficiente para convertir esas versiones en hechos. Así que pongámoslo como lo que es, una pregunta. ¿Está Andrea peleando legítimamente hasta el último minuto por una aspiración política o está empezando a mostrar que no sabe aceptar un resultado que no le favorezca?

Porque si la están dejando moverse, protestar, tocar puertas y buscar hasta el último resquicio, cuidado, quizá quienes toman las decisiones en Morena ni siquiera necesitan frenarla.

Quizá la están dejando que solita se dé a conocer. ¿Quiere  ir por lana? Que vaya, pero puede terminar trasquilada.

Andrea Chávez quiere la gubernatura. Está en todo su derecho de buscarla.
Cruz Pérez Cuéllar también.

Pero quizá Morena no solamente esté midiendo quién tiene más conocimiento, quién gana una encuesta o quién moviliza más gente. Tal vez también estén observando quién sabe ganar… y, sobre todo, quién no sabe perder.

Una candidatura puede conseguirse con votos, encuestas, relaciones e influencia. Pero el carácter para gobernar se empieza a conocer precisamente cuando te dicen que no fuiste la ungida.

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