H. Cd. de Chihuahua.- Lo que para los partidos políticos puede ser una estrategia para medir el terreno electoral, para muchos ciudadanos ya se convirtió en una auténtica invasión telefónica. A cualquier hora del día aparecen llamadas de números desconocidos para preguntar por quién votarían en 2027, qué candidato conocen, qué partido prefieren o incluso si cambiarían su decisión. El problema no es solamente la encuesta, sino la insistencia: ciudadanos que apenas contestan una llamada reciben después otras, mientras crece la pregunta incómoda: ¿quién tiene nuestros números telefónicos y quién está pagando por saber qué pensamos? Y es que todavía ni empieza formalmente la batalla electoral y algunos ciudadanos ya sienten que los candidatos les están tocando la puerta… pero por teléfono y sin invitación.
¿Quieren votos o ya están desesperados por saber quién va ganando?
La molestia también refleja otro fenómeno: el adelantado ambiente político rumbo al 2027. Mientras los posibles candidatos hacen campaña disfrazada de recorridos, reuniones y posicionamientos, las encuestadoras ya andan buscando quién tiene ventaja y quién se está quedando atrás. ¿Qué tan confiables son esas mediciones cuando el ciudadano contesta por cansancio, por curiosidad o simplemente cuelga? Y todavía falta lo más pesado: si así están las llamadas cuando faltan meses para que arranque de lleno la contienda, ¿qué vamos a hacer cuando los partidos entren en modo campaña? Porque una cosa es querer conocer la opinión del electorado y otra muy distinta convertir el teléfono de los ciudadanos en una central de encuestas políticas. (En Blanco y Negro)


