¿A CÓMO LOS 10 PUNTOS, JOVEN?
Marco Bonilla apareció arriba de Cruz Pérez Cuéllar en la medición de Massive Caller: 34.7 contra 29.2 por ciento. Falta mucho. Muchísimo, pero aquí empieza otra elección que no se juega precisamente en las urnas.
En las urnas se ganan los votos y las elecciones; en las mesas de negociación se acuerdan diputaciones, alcaldías, secretarías y oficinas. Y de eso el PRI sabe bastante.
Tony Meléndez aparece con 8.1 por ciento en esta encuesta y en otras mediciones el tricolor ha rondado cifras similares. Digamos, para hablar en números redondos, que el PRI puede sentarse a negociar con una bolsa cercana a los 10 puntos.
¿Poquitos?
Pregúntele al PAN si en una elección cerrada le estorban.
El PRI sabe perfectamente que esos puntos tienen valor político. Y también sabe algo todavía más importante, los necesitan.
Por eso, si llega una alianza PAN-PRI, difícilmente será un asunto de romanticismo, coincidencias ideológicas o abrazos entre dirigencias.
Será política pura, pura política.
¿Cuántas diputaciones?
¿Cuántas alcaldías?
¿Cuántas secretarías?
¿Cuántas direcciones y oficinas?
Esta es la conversación interesante.
Y el PAN tampoco tendría razones para desperdiciar la oportunidad de sumar una estructura, candidatos y votos que podrían resultar relevantes en una contienda competida.
Eso sí, nadie puede agarrar el 8, el 9 o el 10 por ciento del PRI y simplemente sumárselo a Bonilla. Los votos son de los ciudadanos, no de las dirigencias.
Pero para sentarse a negociar, el PRI sí puede poner esos números sobre la mesa. Y ahí los priistas son viejos lobos de mar. Porque podrán haber perdido fuerza electoral, pero el oficio para negociar el pastel nunca se les olvidó. Política es política.
Y cuando hacen falta votos, hasta el último punto tiene precio político.
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BONILLA, ESTE SÁBADO EN JUÁREZ
Buena jugada política de Marco Bonilla, su toma de protesta como coordinador estatal será el próximo sábado 10 de octubre en Ciudad Juárez, una plaza donde Morena ha construido una fuerte presencia electoral. No escogieron Chihuahua capital, donde el PAN juega de local; escogieron la frontera.
Si Bonilla quiere construir un proyecto estatal competitivo, no le basta con conservar los territorios donde Acción Nacional ya es fuerte. Tiene que meterse a territorio complicado, recorrerlo y disputar políticamente una ciudad que representa una enorme bolsa electoral.
Además, no llegará solo, están anunciadas las presencias del dirigente nacional Jorge Romero, la gobernadora Maru Campos y la dirigencia estatal.
Buena estrategia, arrancar precisamente donde el reto es mayor, ir a donde ya te aplauden es fácil, lo difícil es ir a buscar votos donde todavía no los tienes.
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QUE EL AEROPUERTO TAMBIÉN SEA FUENTE DE INGRESOS
La propuesta de Álex Domínguez para permitir que Uber y DiDi operen sin restricciones en aeropuertos abre una discusión que va mucho más allá de la comodidad del pasajero, también hablamos del ingreso de muchas familias.
¿Por qué cerrarles la puerta a cientos de conductores que podrían encontrar ahí una fuente adicional de trabajo?
En Chihuahua, durante años el transporte desde el aeropuerto ha funcionado mediante compañías de taxi autorizadas por la terminal. Abrir la competencia significaría más opciones para el usuario y nuevas oportunidades de ingreso para quienes trabajan mediante plataformas.
Y si además existe la percepción de que ese servicio está concentrado alrededor de un apellido, vale la pena que las autoridades transparenten quiénes poseen actualmente las autorizaciones y concesiones, una cosa es regular el transporte y otra muy distinta cerrar la competencia.
El aeropuerto es de todos los usuarios. Las oportunidades de trabajar alrededor de él también deberían abrirse a más familias.
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LÍNEAS DE ACUARELA
Varios son los reportes que llegan al noticiario de Jorge Sánchez, por La Norteñita 91.7 FM: semáforos descompuestos, baches y, en los últimos días, una queja que se repite cada vez más, las líneas divisorias y los pasos peatonales.
Los radioescuchas dicen, con razón, que parece que los pintaron con acuarelas; duran poquito y rápidamente comienzan a borrarse.
Algo se tiene que hacer. Si existe un contratista responsable de estos trabajos, hay que exigirle pintura de buena calidad y, sobre todo, que garantice su duración. Porque repintar una y otra vez lo que debió quedar bien desde el principio no es mantenimiento, es gastar dos veces el dinero de los ciudadanos.
Las calles de Chihuahua necesitan pintura para tráfico, no acuarelas.


