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22 de octubre 2026
10:43 am

¿SANTIAGO DE LA PEÑA TIENE EL MONOPOLIO DE POLITIZAR?|DANIELA ÁLVAREZ: AGARRAR AL TORO POR LOS CUERNOS|¡CUAUHTÉMOC LE DA TREMENDO TOPÓN A LOERA!

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¿SANTIAGO DE LA PEÑA TIENE EL MONOPOLIO DE POLITIZAR?

Nos hace ruido, muchísimo ruido, la declaración del secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, quien ahora resulta que pretende decirles a los chihuahuenses qué asuntos pueden politizar y cuáles no.

¡Vaya contradicción!
Santiago de la Peña participa constantemente en confrontaciones políticas. Y ejemplos sobran.

Que si el transporte público no funciona, termina enfrentándose con los diputados de Morena, particularmente con Cuauhtémoc Estrada, a quien ha cuestionado públicamente por sus críticas al sistema Bowí. Incluso ha acusado a Morena de politizar las decisiones relacionadas con el transporte.

Que si se discute un crédito para construir la avenida Poniente 5, acusa a los diputados de Morena de pretender sabotear el progreso de Chihuahua por razones políticas e ideológicas. Hasta les pide que dejen de comportarse como integrantes de una secta.

Que si hay controversias en el Congreso del Estado, interviene para cuestionar a los legisladores y señalar cómo deben conducirse los actores políticos.

Que si aparecen espectaculares contra Morena, sale a defender al PAN y termina cuestionando los resultados de los gobiernos morenistas, hablando de Sinaloa, Michoacán y hasta de los viajes en primera clase de funcionarios de ese partido.

Que si los diputados cuestionan su desempeño, responde criticando su trabajo legislativo y les exige que señalen las obras importantes realizadas por el Gobierno Federal en Chihuahua.

¡Y todo esto forma parte de la confrontación política en la que participa el propio secretario!
¡Todo lo lleva al terreno político cuando le conviene!

Pero ahora resulta que, cuando la sociedad decide POLITIZAR la detención de César Jáuregui, cuando los ciudadanos llevan el caso más allá de lo jurídico para discutir sus implicaciones políticas, hacer conjeturas, expresar sospechas, cuestionar decisiones, señalar posibles intereses, hablar de traiciones, acuerdos y negociaciones desde el poder, entonces aparece Santiago de la Peña para decirles que no deben politizar el asunto.

¡Ah, caray! ¿Cómo está eso?
¿El secretario sí puede politizar cualquier asunto, pero cuando la sociedad se atreve a POLITIZAR un escándalo de esta magnitud, resulta que está haciendo algo indebido?

¿Quién le otorgó al secretario el monopolio de politizar?
¿Desde cuándo los ciudadanos necesitan autorización del Gobierno para interpretar políticamente los acontecimientos?
¿Desde cuándo expresar sospechas, cuestionar decisiones o señalar posibles acuerdos políticos se convirtió en algo que deba incomodar a los funcionarios?

Una cosa es que los tribunales determinen las responsabilidades penales de César Jáuregui y otra muy distinta es pretender que la sociedad se limite a observar el expediente judicial, ignorando las implicaciones políticas de su detención.

¡LA POLÍTICA NO ES PROPIEDAD DE LOS POLÍTICOS, SEÑOR SECRETARIO!

Los ciudadanos también tienen derecho a politizar, cuestionar, sospechar, debatir y sacar sus propias conclusiones.

Cuando un funcionario pretende establecer qué asuntos deben politizarse y cuáles no, entramos en un terreno delicado, intentar controlar la conversación pública.

¿ESTAMOS FRENTE A UN INTENTO DE CENSURA?  (Este tema lo dejamos hasta aquí por ahora, porque su importancia y sus implicaciones merecen un espacio exclusivo para abordarlo con toda la profundidad que requiere)  ¿O simplemente frente a la pretensión de monopolizar el derecho a politizar?

Resulta contradictorio que quien participa constantemente en confrontaciones políticas cuestione que la sociedad haga exactamente lo mismo. Y más tratándose de la detención de un exfiscal, un acontecimiento con consecuencias jurídicas, institucionales y, por supuesto, políticas.

La sociedad tiene derecho a preguntarse quién gana, quién pierde, quién pudo intervenir, qué intereses están en juego y qué consecuencias tendrá este episodio para Chihuahua.
Eso también es politizar.
¡Y POLITIZAR NO ES UN DELITO, SEÑOR SECRETARIO!

Lo que sí merece cuestionarse es que desde el poder se pretenda descalificar el debate ciudadano simplemente porque resulta incómodo.
Santiago de la Peña puede defender sus posiciones, responder a sus adversarios y participar en la “grilla” política, los ciudadanos tienen exactamente el mismo derecho.

Aunque las responsabilidades penales deban resolverse ante los tribunales, resulta legítimo que la sociedad discuta las posibles consecuencias políticas de su detención.

Cuando Santiago politiza, lo llama debate público; pero cuando la sociedad politiza, resulta que es un sinsentido, casi casi un chisme de vecindad.
¡Por favor, señor secretario!
La ciudadanía no necesita que le expliquen cuándo tiene derecho a opinar, tampoco necesita autorización para desconfiar, cuestionar o discutir las decisiones del poder.

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN NO TERMINA DONDE COMIENZA LA INCOMODIDAD DEL GOBIERNO.
Y mucho menos puede quedar sujeta a que un funcionario decida quién tiene permiso para politizar y quién debe guardar silencio.

¡SEÑOR SECRETARIO, USTED NO TIENE EL MONOPOLIO DE POLITIZAR, MUCHO MENOS LA AUTORIDAD PARA PRETENDER CENSURAR A QUIENES PIENSAN, CUESTIONAN Y OPINAN DIFERENTE!

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DANIELA ÁLVAREZ: AGARRAR AL TORO POR LOS CUERNOS

Nada fácil la tuvo Daniela Álvarez, presidenta estatal del PAN, ante la marabunta de panistas que llegaron a confrontarla para exigir mayor respaldo a César Jáuregui.

Cerca de cien militantes y simpatizantes exigieron respeto a la presunción de inocencia, la intervención de la dirigencia nacional y modificaciones a los tiempos del proceso interno para elegir candidato a la alcaldía de Chihuahua.

¡Vaya broncón el que tiene enfrente Daniela Álvarez!
Un conflicto que ya no solamente tiene que ver con César Jáuregui, sino con la unidad del PAN, la inconformidad de su militancia y el futuro político del partido.

Por un lado, Daniela, tiene la responsabilidad de conducir al PAN estatal en uno de sus momentos más complicados. Por el otro, sus aspiraciones de convertirse en candidata a la presidencia municipal de Ciudad Juárez.

Dirigir un partido en crisis y construir una candidatura propia son dos responsabilidades que exigen tiempo completo.
¿ La dirigencia estatal o la candidatura por Juárez?

Si Daniela descuida sus responsabilidades como dirigente por atender sus aspiraciones personales, estará alimentando precisamente aquellas voces que aseguran que el PAN está dejando el camino libre a Morena.

Voces que incluso hablan de una supuesta entrega política del estado, aunque esa acusación no esté demostrada,  abandonar políticamente la conducción del partido en plena crisis sería darles argumentos a quienes sostienen esa versión.

Daniela tiene enfrente un toro de enormes dimensiones, y la decisión es suya, concentrarse en dirigir al PAN o dedicarse a buscar la candidatura por Juárez.

Lo que está en juego es la confianza de su militancia y la capacidad de su dirigencia para responder a esta crisis.

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¡CUAUHTÉMOC LE DA TREMENDO TOPÓN A LOERA!

¡Y otra vez Juan Carlos Loera puso el grito en el cielo!

Ahora resulta que los métodos de Morena ya no le gustan. Curioso, porque son los mismos que durante años le permitieron brincar de candidatura en candidatura, hasta llegar al Senado de la República.

Algo así como AMLO, que llegó al poder con el INE como árbitro electoral y, una vez sentado en la silla grande, decidió modificarlo porque resulta que ya no servía.

Pero esta vez no contaba con la astucia del diputado local Cuauhtémoc Estrada, quien le respondió con un tremendo topón, le recordó que resulta incongruente criticar los procedimientos de los que tantas veces se benefició.

Y es que Loera ya es senador, pero sigue reclamando. La controversia parece hecha a la medida de aquel viejo dicho: ¡Marrano, trompudo y todavía quiere mamar y dar de topes!

Cuauhtémoc no necesitó inventarle nada. Le bastó con sacar a relucir su historial político para ponerle un sonoro estate quieto.

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