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28 de octubre 2026
1:23 pm

LA CARTA DE JÁUREGUI COMIENZA A DAR RESULTADOS | BAJAN A SANTIAGO DE LA PEÑA DE LA CONTIENDA | LOS ACTOS DE CORRUPCION DE LA 4T

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LA CARTA DE JÁUREGUI COMIENZA A DAR RESULTADOS

La carta que César Jáuregui envió desde prisión a los panistas comienza a dar resultados. Por lo pronto, ya consiguió que una de las figuras nacionales más importantes del PAN, Ricardo Anaya, senador de la República y excandidato presidencial, saliera públicamente en su defensa.

Anaya calificó de abuso y tropelía lo que están haciendo con el exfiscal de Chihuahua, cuestionó que lo mantengan recluido en un penal de máxima seguridad y consideró absolutamente inaceptable que se le acuse de traición a la patria por desmantelar un narcolaboratorio.

Claro que Ricardo Anaya también lleva agua para su molino. El caso le viene como anillo al dedo para lanzar fuertes críticas contra Morena, un partido al que acusó abiertamente de pactar con el crimen organizado.

Incluso fue más allá y señaló al gobernador morenista de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, a quien llamó narcogobernador y dijo que, en todo caso, debería ser él quien enfrentara una acusación de traición a la patria.

Pero más allá de los ataques políticos, de las diferencias partidistas y de las acusaciones, Anaya dejó sobre la mesa una pregunta que merece una respuesta.
¿De quién era ese narcolaboratorio que tanto le molestó a Morena que lo hayan destruido?

Porque, según el planteamiento del senador panista, el gran pecado de César Jáuregui fue recibir información que permitió desmantelar un laboratorio donde se producían drogas destinadas a terminar en las calles y, posiblemente, en manos de los jóvenes chihuahuenses.

Mientras tanto, algo empieza a cambiar para César Jáuregui.
Su carta ya no se queda solamente entre los panistas de Chihuahua. El asunto comienza a encontrar eco en las figuras nacionales de su partido y, con ello, adquiere una dimensión política mucho mayor.

Falta ver si las palabras de Ricardo Anaya se convierten en acciones concretas, si otros dirigentes panistas se suman a su defensa o si todo termina en otro discurso.

Por lo pronto, Jáuregui consiguió algo que parecía necesitar con urgencia, que su caso comenzara a discutirse fuera de Chihuahua.
Y Ricardo Anaya, entre críticas, acusaciones y cuestionamientos, dejó una pregunta que seguramente seguirá dando de qué hablar:
¿De quién era ese narcolaboratorio que tanto les molestó que lo hayan destruido?

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BAJAN A SANTIAGO DE LA PEÑA DE LA CONTIENDA

Así como en su momento no nos equivocamos cuando anunciamos que Julián LeBarón se lanzaría como candidato independiente, tampoco nos equivocamos cuando adelantamos que el candidato de Palacio para la alcaldía de Chihuahua era Santiago de la Peña.
Y no lo dijimos como rumor, ni como especulación, ni mucho menos como una ocurrencia. Lo dijimos con información trabajada, caminada y confirmada.

Hoy tenemos otra noticia.
A Santiago de la Peña ya lo bajaron de sus aspiraciones a la candidatura del PAN por la alcaldía de Chihuahua. Y hacemos una precisión importante, no se bajó, lo bajaron.

Y no estamos jugando a las quinielas políticas para después presumir aciertos. Cuando damos una información de esta naturaleza es porque conocemos lo que estamos diciendo. Como dice el viejo refrán, si decimos que la burra es parda, es porque tenemos los pelos en la mano.

Y vaya que esta decisión representa una bocanada de oxígeno para el Partido Acción Nacional, el PAN de Chihuahua lleva semanas metido en una crisis que amenaza con convertirse en una fractura de enormes proporciones. Cada día que transcurría sin tomar decisiones, el partido se resquebrajaba un poquito más.

Las heridas políticas estaban abiertas, los grupos enfrentados y las aspiraciones personales parecían estar por encima de la supervivencia del propio partido.

Y en medio de todo aquello estaba Santiago de la Peña.
Un secretario general de Gobierno que, sin ser militante panista, pretendía convertirse en candidato de un partido que atravesaba uno de sus momentos más complicados.

Pero todo parece indicar que alguien finalmente entendió que antes de pensar en candidaturas había que comenzar a curar las heridas. Y para eso había que dar el primer paso. Un paso obligado, casi de librito, cuando se pretende reconstruir la unidad de un partido político, retirar aquello que está provocando grandes divisiones.

Difícilmente se puede hablar de reconciliación mientras se mantiene sobre la mesa una candidatura que genera resistencias entre los propios panistas.
Ahora bien, que hayan bajado a Santiago de la Peña no significa que los problemas del PAN estén resueltos. ¡Ni mucho menos!

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LOS ACTOS DE CORRUPCION DE LA 4T

Resulta casi imposible hablar de la Cuarta Transformación sin encontrarse con un nuevo escándalo de presunta corrupción.
Y si usted se fija, solamente cambia el protagonista.

Un día es Guadalupe Taddei, otro día son los hijos de López Obrador, después aparece el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y hoy los reflectores apuntan hacia Ariadna Montiel.
Y vaya que la historia de hoy tiene ingredientes para dar de qué hablar.

Ariadna Montiel aparece en medio de dos broncones.
El primero tiene que ver con los señalamientos sobre presuntas negociaciones con grupos del crimen organizado, en los que también ha sido mencionado Juan Carlos Loera, quien fuera su pareja sentimental y senador de la República.

Pero el segundo asunto tiene que ver con algo que parece haberse convertido en una constante en los escándalos políticos, los contratos millonarios con dinero de los mexicanos.

Una investigación atribuida a Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad puso al descubierto un presunto esquema de favoritismo alrededor de una empresa llamada Grupo Maferefun, constituida en 2019 con un capital social de apenas 50 mil pesos.

Sí, leyó usted bien.

¡50 mil pesos!

Una microempresa ubicada en la Central de Abastos de la Ciudad de México que terminó convirtiéndose, según la investigación difundida, en proveedora de contratos multimillonarios del gobierno federal.

Durante la gestión de Ariadna Montiel al frente de la Secretaría del Bienestar, esta compañía habría recibido contratos superiores a los 190 millones de pesos para suministrar alimentos, abarrotes y los famosos box lunches destinados a eventos relacionados con programas sociales.

Pero espérese, porque la historia todavía tiene más.
El reporte señala que los contratos acumulados con distintas dependencias federales superaron los 307 millones de pesos, sin incluir el IVA.

Una empresa que comenzó con 50 mil pesos de capital social terminó relacionada con operaciones por cientos de millones de pesos.
Y como si aquello fuera poco, la historia habría continuado después de la salida de Montiel de la Secretaría del Bienestar.

Según el mismo reporte, Grupo Maferefun se registró como proveedor ante el Instituto Nacional Electoral y consiguió un contrato por 11.4 millones de pesos para organizar un evento político en el World Trade Center.
Es decir, el negocio habría pasado de los contratos gubernamentales a los contratos partidistas, no estamos hablando de una tiendita que consiguió vender unos cuantos lonches. Estamos hablando de cientos de millones de pesos.

El material difundido menciona denuncias presentadas en 2023 por presuntas irregularidades relacionadas con recursos públicos que alcanzarían los 6 mil millones de pesos. ¡Seis mil millones!

Y mientras los mexicanos escuchan todos los días discursos sobre honestidad, austeridad y combate a la corrupción, siguen apareciendo investigaciones sobre contratos, adjudicaciones y cantidades de dinero que difícilmente pasan inadvertidas.

Y volvemos al principio.
Un día Taddei.
Otro día los hijos de López Obrador.
Después Rocha Moya.
Y ahora Ariadna Montiel.

Cambian los nombres, cambian los protagonistas y cambian las cantidades, pero los cuestionamientos sobre el ejercicio del poder y el manejo del dinero público siguen apareciendo.
Y lo más preocupante es que un escándalo parece desplazar al anterior antes de que los ciudadanos conozcan todas las respuestas.

Mientras unos hablan de transformación, las investigaciones periodísticas siguen poniendo sobre la mesa historias de contratos millonarios, empresas poco conocidas y relaciones con personajes del poder.

Por lo pronto, hoy el nombre que aparece en el centro de la polémica es Ariadna Montiel.
Mañana, quién sabe, en la política mexicana los escándalos parecen tener una característica muy particular:
Apenas estamos terminando de conocer uno cuando ya apareció el siguiente.

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