
El cuerpo sin vida de un hombre fue localizado este jueves en un camino de terracería cercano a la comunidad de El Cebollín, una zona serrana del municipio de Guadalupe y Calvo.
De acuerdo con los primeros reportes, el cadáver presentaba múltiples impactos de proyectil de arma de fuego y signos avanzados de descomposición, lo que hace suponer que llevaba varios días en el lugar. Las autoridades presumen que la víctima pudo haber perdido la vida durante los recientes enfrentamientos armados registrados en la región.
El hallazgo fue reportado por habitantes de la zona, quienes alertaron a las autoridades sobre la presencia del cuerpo a un costado del camino. Elementos de la Agencia Estatal de Investigación, en coordinación con la Guardia Nacional, acudieron al sitio para corroborar el reporte y confirmar la muerte del hombre. Al momento del hallazgo, vestía un pantalón táctico tipo militar y botas negras, lo que ha despertado conjeturas sobre su posible relación con un grupo armado que opera en la sierra.
Aunque la identidad del fallecido no ha sido confirmada oficialmente, las condiciones en las que fue localizado refuerzan la hipótesis de que se trata de una víctima más de los enfrentamientos entre células del crimen organizado que se disputan el control territorial en esta parte de la Sierra Tarahumara. En los últimos meses, los tiroteos entre grupos armados en zonas montañosas se han intensificado, particularmente en sectores conocidos como “de cerro a cerro”, fuera del alcance inmediato de las fuerzas de seguridad.
El cuerpo fue levantado por personal del Servicio Médico Forense y trasladado a una funeraria local para practicarle la necropsia correspondiente. Por ahora permanece en calidad de desconocido. Las autoridades hicieron un llamado a la población para colaborar en su identificación, así como para aportar cualquier información que pueda ayudar en el esclarecimiento de este homicidio.
La situación de violencia en Guadalupe y Calvo se mantiene. El incremento de enfrentamientos, desapariciones y desplazamientos forzados ha generado un clima de temor entre las comunidades rurales, muchas de las cuales se encuentran aisladas y sin presencia constante de las corporaciones de seguridad. La zona sigue siendo una de las más conflictivas en el estado de Chihuahua, marcada por la disputa entre grupos criminales por el control de rutas estratégicas en la sierra.

