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Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
6 de mayo 2026
12:12 pm

Juárez, donde el desorden es ley

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Ciudad Juárez parece un eterno ensayo de caos, donde los políticos brillan por su ausencia más que por sus obras. Es como si la frontera decidiera recordarnos que, entre balas y baches, la gestión municipal es más un arte de la evasión que de la resolución. Porque en Juárez, el verdadero informe de gobierno no se da en el estadio 8 de diciembre, sino en las ausencias que dejan a la ciudad a su suerte.

Empecemos por el gran ausente, Cruz PĂ©rez CuĂ©llar, cuyo tercer informe de gobierno –ese ritual de promesas que “abarca todo”– no pudo ocultar lo que todos sabemos: el alcalde ha acumulado meses de ausencia, dejando a Juárez sumida en una espiral de violencia y abandono que huele a negligencia crĂłnica.

Según reportes que circulan como el polvo del desierto, Pérez Cuéllar ha pasado más tiempo en giras políticas, reuniones partidistas y, quién sabe, quizás en algún rincón idílico lejos del plomo local, que atendiendo los gritos de una ciudad que arrastra 160 desaparecidos extranjeros desde 2019.

La crĂ­tica es unánime: ciudadanos en redes y expertos en columnas lo tunden por priorizar su “cambio que sigue” –esa frase hueca de su informe– sobre acciones concretas, como tapar los baches que devoran llantas o reforzar una SSPM que da de baja a 80 agentes al año por corrupciĂłn. AnalĂ­ticamente, esta ausencia no es solo personal; es un sĂ­ntoma de una polĂ­tica local que evade la realidad: Juárez pierde 850 empleos maquiladores en julio, el tráfico roba 18 horas al mes, y el alcalde responde con discursos de “lo mejor está por venir”.

Cruz, si tanto aspira a escalar, demuestre que puede gobernar antes de soñar con gobernaturas. Porque mientras el edil presume avances en su informe, la ciudad acumula ausencias que pesan más que sus aplausos prestados. ¿Gestión? Más bien una gira de ausentismo que deja a Juárez en manos de sus propios demonios. La ausencia de un gobernante se nota más en los silencios que en las palabras.

Pero no todo es sombra en esta frontera; en un giro que casi parece sacado de una pelĂ­cula de hĂ©roes tardĂ­os, autoridades locales y federales lanzaron un operativo contra la trata de personas que rescatĂł a varias vĂ­ctimas y detuvo a presuntos explotadores, recordándonos que, a veces, la justicia llega, aunque sea a cuentagotas. El operativo, coordinado por la FiscalĂ­a de Chihuahua y elementos de la Guardia Nacional, irrumpiĂł en varios antros y moteles de la zona centro, liberando a mujeres y menores forzados a la prostituciĂłn y arrestando a un puñado de “dueños” de estos infiernos disfrazados de diversiĂłn.

Es un paso que ilumina el lado oscuro de Juárez, donde la trata se entreteje con la violencia narco y la migración desesperada –piensen en esos 160 extranjeros desaparecidos, muchos presos de redes que convierten la frontera en un mercado de almas.

Este esfuerzo, aunque puntual, podría desmantelar células locales si se mantiene con inteligencia compartida, como la que Sheinbaum negocia con Rubio. Ojalá que este operativo no sea un show de luces y esposas, sino el inicio de una estrategia que proteja a los vulnerables en colonias como Anapra o la Ladrillera. Porque mientras el alcalde ausenta su presencia, un puñado de agentes hace lo que él debería liderar, recordándonos que, en Juárez, la verdadera acción surge de las calles, no del palacio municipal.

Y para rematar con un toque de farsa cotidiana, fuertes congestionamientos viales paralizaron más de ocho fraccionamientos en la zona de Satélite y Valle del Sol, gracias a semáforos apagados por un accidente de un camión que derribó postes de CFE y cables de TV en Manuel Gómez Morín y Ejército Nacional. Imaginen: Jardines del Valle, Quintas San Pablo y hasta Sendero convertidos en un parking gigante, con negocios a oscuras y conductores perdiendo horas en un caos que parece el sello de la ciudad.

La CoordinaciĂłn de Seguridad Vial mandĂł elementos para “agilizar” el flujo, pero ÂżdĂłnde estaba el plan de contingencia?, esto no es un incidente aislado; es el reflejo de una infraestructura que cruje bajo el peso de la negligencia, donde un choque simple apaga luces y enciende la ira ciudadana.

Autoridades, inviertan en redundancias elĂ©ctricas y mantenimiento, porque en un Juárez que ya lidia con vialetones inĂştiles y obras eternas de la JMAS, estos apagones viales son el colmo. QuĂ© conveniente que, mientras el alcalde presume en su informe un “Juárez renovado”, un poste caĂ­do nos recuerda que lo viejo sigue reinando.

¿Congestión? Más bien una metáfora de la gestión: todo se atasca cuando el liderazgo brilla por su ausencia.
Juaritos es una ciudad gobernada a medias, donde la ausencia política deja espacio a la violencia, la trata y el caos urbano. Juárez no pide milagros, pide presencia, orden y soluciones reales. Pero parece que lo único que recibe son discursos, promesas y, claro, semáforos apagados.

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