
Será que ahora sĂ nos van a quitar los spots polĂticos que inundan la radio y la televisiĂłn cada vez que hay elecciones. Dicen que la presidenta Sheinbaum invitĂł a la CIRT a revisar los tiempos oficiales dentro de su reforma electoral, un guiño que promete equilibrar la balanza publicitaria, pero que deja al aire la pregunta de si nos quitarán cientos –esperemos miles– de anuncios que ya nos tienen hartos. Porque si el “equilibrio” significa menos spots de Morena, PAN y compañĂa inundando la radio como un comercial de seguros que no contratas, bienvenido sea. Suena bonito, casi romántico: menos propaganda, más contenido. Pero la verdad chato… se me hace muy ojona la paloma.
Porque si algo no suelta ningĂşn partido —ni el que gobierna ni los que sueñan con volver— es el micrĂłfono. La publicidad polĂtica es su oxĂgeno y gratis, más. Imaginar una contienda sin esa lluvia de jingles, promesas recicladas y frases “de impacto” serĂa como pensar en campañas sin acarreados. No imposible, pero sĂ improbable. A fin de cuentas, los tiempos oficiales son la moneda con la que se compra visibilidad, y nadie regala su escaparate por amor a la democracia.
Mientras tanto, en Juárez seguimos encendidos, literal y figuradamente. Ayer otro incendio de llantas volvió a teñir el cielo de negro y a recordarnos lo frágil que es nuestro equilibrio ambiental.
El humo no solo ensucia el aire; tambiĂ©n tapa la negligencia. Los tiraderos, las recicladoras clandestinas y la falta de control son parte del paisaje urbano que ya ni nos sorprende. Se habla mucho del futuro verde y de energĂas limpias, pero basta una chispa en el basurero para ver que seguimos anclados en la vieja costumbre de dejar todo para despuĂ©s.
Y como si no bastara, viene la temporada de bares llenos, copas al aire y celulares perdidos. Las autoridades anuncian más vigilancia para evitar accidentes, pero ya sabemos cómo funciona esto: campañas de “si toma no maneje” que duran lo que dura un fin de semana y operativos que, a veces, parecen un croquetón porque son más cazadores de multas que protectores de vidas. Esperemos que esta vez, si cumplan su objetivo, porque esta ciudad tiene mucho que aprender de eso.
