
Al menos 12 personas murieron y 29 resultaron heridas este domingo en la playa de Bondi, en Sídney, tras un ataque a tiros perpetrado por dos hombres, uno de los cuales fue abatido por la policía y el otro detenido en estado crítico. La Policía de Nueva Gales del Sur calificó el suceso como un atentado terrorista dirigido específicamente contra los asistentes a una celebración del inicio de la festividad judía de Janucá, donde se habían congregado alrededor de 2.000 personas. Entre los heridos se encuentran dos agentes policiales, y las autoridades australianas mantienen un operativo de seguridad mientras continúan las investigaciones sobre el ataque.
El atentado ha provocado una ola de condenas internacionales. El presidente de Israel, Isaac Herzog, calificó el hecho como un “vil ataque terrorista” contra la comunidad judía, mientras el primer ministro australiano, Anthony Albanese, lamentó las “escenas impactantes y angustiosas” y convocó una reunión urgente de seguridad. Organismos internacionales y líderes europeos, incluidos António Guterres, Ursula von der Leyen, Kaja Kallas y Roberta Metsola, así como el Consejo de Imanes de Australia, condenaron el ataque y expresaron su apoyo a las víctimas y a la comunidad judía. El incidente ha generado una amplia alarma sobre el antisemitismo y la violencia en Australia.






