El dictador norcoreano Kim Jong-un supervisó este domingo 28 de diciembre de 2025 el lanzamiento de dos misiles de crucero estratégicos de largo alcance sobre el mar Amarillo, en una maniobra diseñada para fortalecer la capacidad de respuesta nuclear de Pyongyang. De acuerdo con la agencia estatal KCNA, los proyectiles fueron disparados desde la zona de Sunan y completaron con éxito su trayectoria prevista antes de alcanzar sus objetivos, lo que fue calificado por el régimen como un ejercicio de responsabilidad para verificar la fiabilidad de su disuasión bélica.
Durante la prueba, Kim reafirmó que el país mantendrá un esfuerzo sostenido e ilimitado en la modernización de su arsenal, estableciendo el año 2026 como una meta crítica para completar nuevas infraestructuras fabriles y celebrar el próximo congreso del Partido de los Trabajadores, donde se definirán las nuevas directrices de expansión militar.
Aunado a estas pruebas de misiles, Corea del Norte ha acelerado la construcción de un submarino estratégico de propulsión nuclear de 8,700 toneladas, un proyecto que el líder norcoreano describió como un hito decisivo para la soberanía marítima de su nación. Kim Jong-un aprovechó la inspección naval para condenar los planes de defensa de Corea del Sur y el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump hacia Seúl, calificando la adquisición de tecnología submarina por parte de sus rivales como un “acto ofensivo“.
En medio de un aislamiento diplomático persistente desde 2019, Pyongyang ha consolidado su alianza estratégica con la Rusia de Vladímir Putin, enviando tropas a Ucrania y priorizando el desarrollo de armas hipersónicas y satélites espía, lo que proyecta un 2026 de alta tensión y una consolidación de su estatus como potencia nuclear irreversible en el panorama internacional.

