
Las autoridades confirmaron el hallazgo de los restos de Erica Fox, la triatleta de 38 años que desapareció el pasado 21 de diciembre tras ser atacada por un tiburón en la costa de Santa Cruz, California. El cuerpo de la deportista fue localizado este sábado al sur de Davenport Beach, a unos 40 kilómetros de donde fue vista por última vez, portando aún su traje de neopreno y una banda electromagnética antitiburones en el tobillo.
Fox se encontraba nadando en aguas abiertas junto a su esposo, Jean-Francis Vanreusel, y otros 13 integrantes del club “Kelp Krawlers” cuando ocurrió el incidente; testigos relataron haber visto al escualo emerger brevemente antes de que se perdiera el rastro de la cofundadora del grupo, lo que desató un operativo de búsqueda masivo por parte de la Guardia Costera que concluyó con este trágico desenlace al cierre de diciembre de 2025.
Esta tragedia ha conmocionado profundamente a la comunidad deportiva de Santa Cruz, tratándose apenas del segundo ataque mortal registrado en la zona en más de siete décadas. Durante una procesión organizada por sus compañeros de natación en la costa, su esposo recordó a Erica como una mujer que vivía plenamente y se negaba a habitar en el miedo, a pesar de los riesgos inherentes al mar que tanto amaba.
El suceso ha dejado una mezcla de incredulidad y dolor entre los nadadores locales, quienes ahora cuestionan la efectividad de los dispositivos de disuasión y el futuro de sus prácticas grupales en el océano. Mientras las agencias forenses concluyen las investigaciones, los Kelp Krawlers buscan consuelo mutuo tras perder a una de sus líderes más entusiastas, marcando un fin de año sombrío para el triatlón en la costa oeste de Estados Unidos.

