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Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
13 de enero 2026

Pleitos, cubetas y cero resultados | Semáforos rotos, voluntad apagada | El petróleo es para las dictaduras

Pleitos, cubetas y cero resultados

Lo que ocurre entre la delegada del Bienestar Mayra Chávez y el senador Juan Carlos Loera ya dejó de ser un diferendo político, es un pleito de vecindad, un “agarre con la cubeta” que nada aporta a la gente que dicen representar. Ambos convierten cualquier tema público en espectáculo personal, en guerra de declaraciones, en disputa de egos… y el servicio público queda en segundo plano.

Ahora aparece en escena la presidenta estatal del PAN, Daniela Álvarez Hernández, pero lejos de elevar el nivel del debate, se suma al mismo juego, señalar, balconear, repartir culpas y hacer del conflicto un tema mediático más. Critica el pleito… pero termina alimentando el mismo chisme que denuncia.

En medio está la alcaldesa de Guadalupe y Calvo, Ana Laura González, usada como pretexto en una riña política que se volvió más importante que el municipio mismo. Loera acusa, Chávez desmiente, Álvarez comenta. Todos opinan. Nadie resuelve.

Tan mal están quienes se pelean, como quien entra solo a meterse al arguende para ganar reflectores. Porque al final, todos participan del mismo vicio, convertir la vida pública en patio de pleito, en ring de declaraciones, en circo para redes y titulares.

Mientras discuten sobre quién dijo qué, los problemas reales siguen ahí.

El trabajo serio no necesita cámaras.
El chisme, sí.

Y hoy sobra lo segundo… y faltan resultados para Chihuahua.

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Semáforos rotos, voluntad apagada

Lo que pasa en Chihuahua con la movilidad no es una falla técnica, ni un problema administrativo, ni una “situación temporal”. No. Lo que pasa es, simple y claramente, una fregadera.

Porque no estamos hablando de un estado pobre, sin recursos o sin apoyo. Chihuahua recibe participaciones federales, recauda impuestos locales “se llamen como se llamen”, cobra derechos, cobra trámites, cobra servicios. El dinero entra. Y entra bien. Pero cuando se trata de invertirlo en algo tan básico como semáforos funcionales, sincronizados y modernos, de pronto… ya no alcanza, ya no hay tiempo, ya no es prioridad.

La realidad es otra, no hay voluntad.

No hay voluntad para planear una política seria de movilidad.
No hay voluntad para modernizar sistemas.
No hay voluntad para asumir responsabilidades.

Y mientras la burocracia se pierde en excusas, la ciudad se pierde en el caos, cruces peligrosos, filas interminables, accidentes evitables, conductores desesperados y peatones a la buena de Dios. Cada semáforo descompuesto es un recordatorio de que, para las autoridades, la vida diaria de la gente no merece urgencia.

Hablan de “grandes obras”, “macroproyectos”, “visión de futuro”. Pero lo básico, lo cotidiano, lo que mejora realmente la vida de miles de personas todos los días, eso se deja para después. Y cuando el problema explota, lo disfrazan con diagnósticos, reuniones y discursos técnicos… para terminar en lo mismo, nada cambia.

Que no nos quieran engañar, cuando hay recursos y no hay soluciones, el problema no es el dinero.
Es la indiferencia.
Es la prioridad mal puesta.
Es la falta de voluntad para gobernar en serio.

Y eso, en una ciudad que todos los días sufre su movilidad, no es un detalle administrativo.
Es una falta de respeto.

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El petróleo es para las dictaduras

El coordinador de los diputados de Movimiento Ciudadano, Francisco Sánchez Villegas, presentó ante el Congreso del Estado una iniciativa que pone el dedo en una herida que el gobierno federal ha querido esconder bajo propaganda y discursos “solidarios”, el uso del petróleo mexicano para financiar al régimen cubano.

La propuesta busca reformar el Artículo 27 Constitucional para prohibir que los recursos energéticos de la nación terminen como regalo político para gobiernos extranjeros. No se trata solo de un debate ideológico. Es una discusión de soberanía, legalidad y dignidad nacional.

Porque mientras en México faltan medicamentos, seguridad, infraestructura y fondos para los estados, el gobierno federal ha decidido jugar a benefactor internacional… pero con dinero ajeno, el de los mexicanos.

Sánchez Villegas fue claro, no solo se trata de frenar el envío de petróleo disfrazado de apoyo “humanitario”. Se prepara, además, una segunda iniciativa para que donar o transferir hidrocarburos a regímenes o dictaduras sea considerado traición a la patria. Y no es exageración. Es sentido común.

El petróleo no es del Presidente.
No es del partido en turno.
No es moneda diplomática.

Es propiedad de la nación.

Y cuando un gobierno usa ese recurso para sostener a otro régimen, sin consulta, sin transparencia y sin beneficio para México, no se llama cooperación. Se llama saqueo político con fines ideológicos.

Porque nadie puede seguir creyendo el cuento de la hermandad revolucionaria, el apoyo solidario o la defensa de los pueblos oprimidos. Aquí no hay romanticismo histórico. Lo que hay es intercambio de favores entre gobiernos que se necesitan mutuamente para sostenerse en su narrativa.

Y esa factura la paga el ciudadano mexicano.

Porque dígame una cosa…
¿Usted de verdad cree que ese petróleo termina “al servicio del pueblo cubano”?
¡Claro que no!

El gobierno cubano lo revende, hace negocio con él y, como buen intermediario de vieja escuela, le regresa su tajada al corrupto gobierno mexicano.

Y mientras tanto, la gasolina aquí sube, los estados siguen mendigando recursos… y el petróleo de México sigue financiando dictaduras.

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