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Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
28 de febrero 2026

Movimiento Ciudadano – Una naranja muy exprimida para el 2027

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Antier MORENA, ayer el PAN, hoy es oportunidad para Movimiento Ciudadano que ya esta midiendo el año con vara, pero de relleno: ¿quién será el que se anime a llenar el hueco en 2027? Porque aquí, en Chihuahua, donde el naranja se diluye como jugo barato, 2026 no es preparación; es un acto de fe ciega en un partido que crece como espuma nacional, pero en el estado pesa menos que un globo desinflado.

La definición que más pesa en los corrillos naranjas es “relleno”. Relleno de candidaturas, relleno de promesas, relleno de una caballada tan flaca que parece dieta estricta. El partido que presume ser el “nuevo aire” de la política mexicana –con crecimientos nacionales que envidiarían los influencers de TikTok– aquí no levanta ni polvo: venden candidaturas al mejor postor como si fueran boletos de rifa, solo para completar el formulario electoral y no desaparecer del mapa.

¿Posibles candidatos? Alfredo “el caballo” Lozoya, quien es el dueño de la franquicia y maneja MC como si fuera su negocio personal, con esa gracia de empresario que compra lealtades pero no votos reales, su mayor logro, haber sido alcalde de la capital del mundo; y el diputado local Francisco Sánchez, “el apóstol de las causas que nunca termina”… ese eterno quemado que carga con el lastre de un cuñado secuestrador que salió de la cárcel como por arte de magia, y una esposa –Nancy Escárcega, magistrada de postín– que huele a nepotismo judicial desde kilómetros. ¿Quemado? Más bien carbonizado: en un estado donde la gente ya no traga cuentos de familia feliz, Sánchez parece más un lastre que un líder.

“Oportunidad” es otra palabra que retumba, pero con eco irónico. Oportunidad de crecer en Chihuahua, oportunidad de pescar desencantados de Morena y PAN, oportunidad de ser el “tercer camino” que nadie transita. Pero en MC estatal, oportunidad suena a excusa: con un partido que crece nacionalmente gracias a figuras como Samuel García,  Colosio Jr. o Jorge Álvarez Máynez, pero aquí, no hay ni un destello.

La caballada flaca se explica sola: no hay estructura real, no hay base militante que no sea prestada, no hay nada más que candidaturas vendidas al mejor postor para rellenar la boleta y justificar el financiamiento público. Que, por cierto, a los candidatos ni un peso les dan para sus campañas, ni uno.

¿Unidad? Olvídenlo: Lozoya maneja la franquicia como su tienda personal, y Sánchez carga con un escándalo familiar que lo hace más vulnerable que un coyote en desierto seco. Entre ellos si son muy “amiguis” pero fuera de eso, se dice que a todos los demás solo los utilizan.

“Renovación” es el mantra que repiten, pero renovación no se logra con candidaturas de relleno. En Chihuahua, donde la gente ya está harta de partidos que prometen aire fresco, pero entregan humo viejo, MC necesita definir qué ofrece: ¿más de lo mismo, pero con tenis “fosfo fosfo” o algo realmente distinto?

El reto no es ganar (que parece un monólogo); es convencer a un estado que ya vio pasar muchos “renovadores” sin que nada, absolutamente nada, cambiara.

2026 será el año de las definiciones naranjas: ¿relleno real o más candidaturas de postín? ¿oportunidad de verdad o más franquicia vacía? ¿renovación o resignación? En Movimiento Ciudadano estatal saben que el que compre la candidatura no necesariamente gana la calle. Y la calle, no perdona a quien llega solo con logo y escándalo.

Que 2026 no sea solo un año de definiciones; que sea un año de definiciones que pesen. Porque en el estado grande, donde todo se mide en votos, el que mejor defina lo que la gente quiere, ese se lleva la gubernatura. El reloj ya corre y ellos felices con mantener su porcentaje del 4% gracias al impacto que se genera a nivel nacional.

Así que podemos definir que en el 2027, la contienda será entre MORENA y el PAN, igual y en una de esas el llamado movimiento naranja, hace coalición con los azules, al tiempo…

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