
La fuerza naval estadounidense ha comenzado a desplazar parte de su contingente desplegado en el Caribe hacia aguas situadas al norte de la isla de Cuba, según informes publicados por The New York Times. Esta maniobra incluye el traslado de buques de transporte anfibio, como el USS Iwo Jima y el USS San Antonio, lo que representa una reducción de aproximadamente 3,000 efectivos en la zona de operaciones del Caribe, dejando un despliegue remanente de 12,000 agentes.
El movimiento ocurre días después de que Donald Trump asegurara que el gobierno cubano se encuentra debilitado económicamente tras perder el apoyo petrolero de Venezuela, país donde las fuerzas de Washington recientemente capturaron al presidente Nicolás Maduro.
El despliegue militar, que inició en agosto de 2025 bajo la premisa de combatir el narcoterrorismo, ha sido objeto de severas críticas internacionales tras reportarse la muerte de al menos 110 personas en ataques contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico. La ONU ha calificado estas acciones como ejecuciones extrajudiciales, especialmente tras la destrucción de 34 lanchas sospechosas de transportar sustancias ilícitas durante los últimos meses.
Aunque el presidente Trump declaró en redes sociales que mantendría todas las posiciones por seguridad, el reordenamiento táctico hacia el Atlántico sugiere un cambio de enfoque estratégico tras consolidar su intervención en territorio venezolano y ante la inestabilidad proyectada en La Habana.

