Líderes europeos, encabezados por el primer ministro británico Keir Starmer y el canciller alemán Friedrich Merz, debaten la creación de una misión militar denominada “Arctic Sentry” (Centinela Ártico) para blindar la seguridad en Groenlandia. Esta iniciativa surge como respuesta directa a la retórica de Donald Trump sobre la “adquisición” forzosa de la isla y su desconfianza hacia la capacidad de defensa actual del territorio autónomo danés.
El objetivo es demostrar que la OTAN tiene el control operativo de la región, desactivando el argumento de Washington sobre un supuesto vacío de seguridad que Rusia o China podrían aprovechar. La propuesta alemana se inspira en el modelo “Baltic Sentry“, que ya protege infraestructuras críticas en el mar Báltico, y busca integrar mayor vigilancia naval y tecnológica en el Alto Norte.
En el ámbito diplomático, el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, se reunirá este lunes con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, para abordar la estabilidad del Ártico y reafirmar que la soberanía de Groenlandia corresponde exclusivamente a sus habitantes y a Dinamarca. Mientras el Reino Unido apuesta por convencer a Trump del valor estratégico de la alianza, Francia mantiene una postura más crítica, advirtiendo que Europa no debe ceder ante la “coerción” estadounidense.
Por su parte, la administración Trump insiste en que la propiedad del territorio es una cuestión de seguridad nacional innegociable, lo que ha llevado a Dinamarca a advertir que una intervención unilateral podría significar el fin de los vínculos transatlánticos de seguridad.

