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Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
14 de enero 2026

Se dejó ir con todo | Regresa el hijo pródigo… y viene con ganas de guerra | “Si anda de buenas, vote PRI” | IMSS Morelos, cuando la bata blanca se mancha de soberbia

Se dejó ir con todo

Alejandro Domínguez decidió hablar sin rodeos. El dirigente estatal y diputado federal del PRI puso las cartas sobre la mesa y dejó claro que, para su partido, competir en solitario no representa una tragedia electoral, perder algunos puntos, pasar de 14 a 8, sería un golpe, sí, pero no una catástrofe.

Sin embargo, donde realmente encendió los focos rojos fue al referirse al PAN. Ahí ya no habló de votos, habló de poder, de consecuencias y de persecuciones. Para Acción Nacional, perder el gobierno, dijo, no sería solo una derrota política, sino el inicio de un vendaval legal que podría terminar en tribunales y hasta en la cárcel.

Domínguez se fue con todo contra el escenario de una oposición dividida, pero al mismo tiempo dejó claro que el mensaje va más allá del PRI, es un llamado directo a cerrar filas, a no jugar solos, a construir una coalición fuerte que pueda frenar el avance de Morena en Chihuahua.

El discurso fue duro, crudo y sin maquillaje, pero en el fondo suena a una súplica política, no nos dejen solos, vamos juntos, porque separados todos perdemos, y divididos el golpe será peor.

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Regresa el hijo pródigo… y viene con ganas de guerra

Como en las viejas novelas, cuando parecía que ya no quedaban personajes de carácter, regresa uno de los que no saben quedarse callados ni pedir permiso, Pancho Salcido, Pancho el rebelde, vuelve a la casa tricolor.

Y no regresa en silencio. Regresa avisando. Regresa marcando territorio. Regresa diciendo que vuelve como “soldado raso”, pero todos saben que Pancho no nació para cargar banderas, sino para dar batallas. Su sola presencia anticipa una lucha frontal contra los que hoy ostentan el poder y se sienten intocables.

El hijo pródigo vuelve al PRI con discurso incendiario, con bandera en mano y con la convicción de que vienen tiempos de confrontación política. Habla de patria, de riesgos internacionales, de barrancazos y de campañas que no serán de chocolate. Su mensaje es claro, aquí no se viene a pasear, se viene a pelear.

Pancho no es de los que se forman en la fila, ni de los que bajan la cabeza. Es de los que incomodan, de los que empujan, de los que meten ruido en la estructura. Y su regreso, sin duda, sacudirá a más de uno que hoy duerme tranquilo creyendo que el tablero ya está acomodado.

En política, como en la vida, los regresos siempre son peligrosos. Y este no viene con flores ni con disculpas. Viene con colmillo, con memoria y con sed de revancha.

El PRI recupera a uno de sus rebeldes. Y los que hoy mandan harían bien en tomar nota, el hijo pródigo ya está de vuelta… y no es nada dejado.

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“Si anda de buenas, vote PRI”

Y para cerrar el capítulo del PRI, ahora resulta que ya también andan metidos de lleno en las encuestas telefónicas, de esas que parecen más un concurso de simpatía que un ejercicio democrático.

Palabras más, palabras menos, la grabación suena a esto:

“Si hoy amaneció de buenas, si su corazón es noble, generoso y bondadoso… y si cree en las segundas oportunidades, marque el número 2 para votar por el PRI en la gubernatura.”

Porque ya no preguntan por resultados, ni por gobiernos, ni por errores del pasado. Ahora la propuesta suena a apuesta al “sentimentalismo”, que si anda de buen humor, que si es buena persona o que si trae el espíritu navideño todo el año.

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IMSS Morelos, cuando la bata blanca se mancha de soberbia

Hace unos días circuló en redes sociales un video que exhibe, una vez más, el rostro más vergonzoso del sistema de salud pública. En las imágenes se observa a una paciente del IMSS Morelos envuelta en una discusión que, sin duda, tuvo mucho de culpa propia, gritos, reclamos fuera de control y una actitud que tampoco ayuda en un hospital.

Pero una cosa es una paciente desesperada… y otra muy distinta es una institución que responde con prepotencia, insultos y maltrato.

En el video se aprecia a dos enfermeras. Una intenta mediar, bajar los ánimos, cumplir con lo que es su vocación. La otra, en cambio, decide sacar el cobre. Insulta, maldice, agrede verbalmente y deja claro que en ese hospital la paciencia se acabó y el respeto nunca llegó.

No es un caso aislado. Es un reflejo de una institución rebasada, donde muchos trabajadores ya no ven personas, sino estorbos. Donde el uniforme se usa como escudo para humillar. Donde la bata blanca dejó de ser símbolo de servicio y se convirtió en armadura de impunidad.

Sí, hay pacientes difíciles. Sí, hay gente que pierde la paciencia. Pero el IMSS no es una cantina ni un mercado. Es un hospital. Y quien no puede controlar su carácter, no debería estar frente a enfermos, mujeres embarazadas, adultos mayores o personas vulnerables.

El problema no es solo una enfermera grosera. El problema es un sistema que tolera el abuso, que normaliza la humillación y que protege al personal aunque trate a los derechohabientes como si fueran basura.

En el IMSS Morelos no solo faltan medicinas. Falta humanidad. Falta vocación. Falta vergüenza.

Y mientras no haya consecuencias, los videos seguirán apareciendo. Porque cuando el poder se combina con la mediocridad, el resultado siempre es el mismo, abuso, soberbia y desprecio por la gente.

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