Lo que brilla es educar a la juventud para que sean ingenieros, licenciados, empresarios o cualquier profesión, y así se formen como ciudadanos de provecho y puedan cumplir sus sueños una vez hayan crecido.
Lo que huele es la falta de maestros, pues al parecer no hay elementos, no hay recursos, no hay aulas en buenas condiciones… lo único que hay son niños amontonados que no reciben una educación de calidad.
Lo que apesta es que la educación ES UN DERECHO de los y las niñas, y por eso se exige que sea de calidad para todos, sin distinción, garantizando que cada niño tenga la oportunidad de desarrollarse plenamente. Pero cuantos casos se han dado de que nos demuestran que más que un derecho es un lujo

