H. Cd. de Chihuahua.- El resultado de nuestra ultima encuesta difundida tras el incidente del Tren Interoceánico reveló un claro veredicto social: el 84% de las personas atribuye el descarrilamiento a la corrupción, muy por encima de cualquier otra causa. En contraste, solo el 1% responsabilizó a la constructora, el 5% al maquinista y el 4% a la ambición política, mientras que un 6% ironizó señalando a quienes minimizaron riesgos con frases como “ya cuando se descarrile el tren ya será otro pedo”.
El resultado refleja un profundo escepticismo ciudadano frente a los megaproyectos de infraestructura y a la prisa por inaugurarlos en contextos electorales. Más allá de la causa técnica que determinen las investigaciones oficiales, la conversación pública deja claro que la confianza está fracturada y que, para la opinión pública, los errores humanos y las decisiones políticas pesan tanto —o más— que los rieles y las máquinas. (En Blanco y Negro)

