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Lo que brilla es que la UACH, el criadero de cerebros y fuente de crecimiento del futuro de Chihuahua, tenga suficientes recursos para brindar un espacio ideal para crecer y desarrollarse.
Lo que huele son las dudas que genera: que se nieguen a dar cuentas claras sobre millones de pesos que deberían tener. Pero, ¿de verdad se ven las mejoras?
Lo que apesta es que todos sabemos que el que nada teme es porque no debe; porque cuentas claras, amistades largas, y cuando el río suena, es porque agua lleva. Así que ojo, UACH: un diputado te trae en la mira.

