
H. Cd. De Chihuahua.- Muchas veces pensamos que para cambiar nuestros hábitos necesitamos una fecha especial: el inicio del año, el lunes perfecto o “cuando tenga más tiempo”.
Sin embargo, la ciencia es clara: el cuerpo y la mente no entienden de calendarios, entienden de constancia. Por eso, cualquier día como hoy, incluso a final de mes es un buen momento para comenzar a cuidarnos.
Un hábito es aquello que hacemos de forma repetida, casi automática. Comer mejor, dormir lo suficiente, movernos con regularidad o aprender a manejar el estrés no son acciones aisladas, son decisiones diarias que, con el tiempo, moldean nuestra salud física y mental.
Estudios en neurociencia han demostrado que los hábitos fortalecen circuitos cerebrales específicos, facilitando que cada vez nos cueste menos realizarlos.
En pocas palabras: lo que hoy requiere esfuerzo, mañana se vuelve parte de nuestra rutina.
Cuando hablamos de ejercicio, no se trata de hacerlo todo de golpe ni de entrenar con rutinas intensas. La formación de un hábito es más efectiva cuando primero lo mentalizamos, luego lo visualizamos y finalmente lo llevamos a la práctica de manera progresiva.
Por ejemplo, esta semana puedes salir a caminar 15 minutos por la tarde en un parque cercano; la siguiente semana, hacerlo tres días; después, aumentar el tiempo a 20 minutos. Así, poco a poco, el ejercicio deja de ser una obligación y se convierte en una parte natural del día.
Desde el punto de vista físico, los beneficios son claros. La actividad física regular mejora la función cardiovascular, fortalece músculos y huesos, regula la glucosa en sangre y ayuda a mantener un peso corporal saludable. No hace falta un gimnasio ni equipo sofisticado: el movimiento cotidiano también cuenta.
A nivel mental, la evidencia científica muestra que el ejercicio reduce síntomas de ansiedad y depresión, mejora la calidad del sueño y favorece la concentración y la memoria. Esto ocurre porque el movimiento estimula la liberación de neurotransmisores como la serotonina, la dopamina y las endorfinas, esenciales para el bienestar emocional. Además, establecer hábitos saludables genera una sensación de control y logro personal, factores clave para una buena salud mental.
En una ciudad como Chihuahua, donde el clima, el trabajo y el ritmo de vida a veces dificultan la constancia, es importante recordar que no necesitamos hacerlo perfecto, solo hacerlo posible. Los hábitos saludables no nacen de la motivación momentánea, sino de pequeñas decisiones diarias que se repiten.
Hoy es un buen día para moverte, mañana también. Porque cuando el ejercicio se convierte en hábito, la salud deja de ser una meta y se vuelve una forma de vivir.

