
WASHINGTON, D.C. — En el tercer día de hostilidades en Medio Oriente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó su retórica bélica al advertir que la verdadera ofensiva contra la República Islámica de Irán aún no ha comenzado. El mandatario estadounidense calificó las operaciones aéreas actuales como un preludio de una escalada militar mucho mayor, afirmando que no dudaría en enviar tropas terrestres al país persa si fuera necesario para asegurar la rendición de su gobierno.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, respaldó la postura del mandatario y ofreció la primera estimación temporal del conflicto, indicando que las fuerzas armadas están preparadas para una guerra que podría prolongarse por al menos seis semanas. Hasta el momento, las operaciones estadounidenses se han concentrado en bombardeos masivos sobre Teherán y ataques directos a instalaciones críticas, incluyendo el sitio nuclear de Natanz, mientras la Casa Blanca mantiene un ultimátum a los líderes iraníes para deponer las armas a cambio de inmunidad.
Desde Teherán, el jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, rechazó cualquier posibilidad de diálogo y aseguró que Irán se ha preparado para una confrontación de largo plazo. Por su parte, los Guardianes de la Revolución afirmaron haber golpeado ya 500 objetivos enemigos y lanzaron una amenaza directa sobre el estrecho de Ormuz, advirtiendo que incendiarán cualquier barco que transite por la zona, lo que ha disparado los temores de que el precio del petróleo alcance los 200 dólares por barril.
La crisis ha comenzado a arrastrar a otros actores internacionales, con Israel ampliando sus bombardeos en el Líbano contra altos mandos de Hezbolá y emitiendo órdenes de evacuación masiva, lo que sugiere una inminente ofensiva terrestre en ese frente. Ante la inestabilidad y las dudas sobre el compromiso de la OTAN, el presidente francés Emmanuel Macron ordenó reforzar el arsenal nuclear de su país, buscando establecer una estrategia de disuasión europea independiente frente a lo que parece ser una reconfiguración total del orden geopolítico y económico mundial.

