
H. Cd. de Chihuahua.- El “amor y paz” en la bancada de Morena parece haberse tomado vacaciones, luego de que la diputada Jael Argüelles lanzara un dardo directo contra sus propias compañeras, Rosana Díaz y Edith Palma. Argüelles las instó públicamente a que ya se dejen de medias tintas y presenten denuncias formales por violencia política de género contra su coordinador, Cuauhtémoc Estrada, si es que realmente se sienten vulneradas, dejando al descubierto que el discurso de unidad del grupo parlamentario está más fracturado que una banqueta vieja.
La tensión subió de tono porque un bloque de legisladoras corrió a apoyar a otra compañera contra el Secretario de Gobierno, pero a Rosana y Edith ni las invitaron al posicionamiento, lo que levantó sospechas de que en Morena la solidaridad solo aplica para los de afuera. Ante los cuestionamientos de incongruencia, Jael Argüelles sostuvo que ella no da cheques en blanco y que la decisión de hablar recae en las afectadas, evidenciando que dentro de la “cuarta transformación” local los trapitos sucios ya no se lavan en casa, sino frente a toda la tribuna del Congreso.
(En Blanco y Negro)

