
Le rezaron a buen santo
Cuando el gobierno de Chihuahua todavĂa intentaban explicar y sobrevivir al escándalo polĂtico y mediático que ya les habĂa explotado en las manos, desde Estados Unidos cayĂł otra bomba, pero de proporciones nacionales, el señalamiento contra el gobernador de Sinaloa y una decena de altos funcionarios presuntamente ligados al Cártel de Sinaloa. Y con eso, el reflector cambiĂł de golpe.
Si el gobierno estatal estaba rezando para encontrar cĂłmo salir del hoyo en que se metiĂł, se les hizo el milagrito, la noticia les cayĂł como salvavidas caĂdo del cielo. De pronto la conversaciĂłn nacional dejĂł de girar sobre Chihuahua y se volcĂł hacia un escándalo infinitamente más grande y explosivo.
AsĂ funciona la polĂtica, a veces no te rescata una buena estrategia, te rescata que al vecino se le incendie la casa completa. Y cuando al otro lado señalan a gobernadores, senadores, fiscales, alcaldes y mandos policiacos de presunta complicidad con el narco, cualquier crisis local pasa automáticamente a segundo plano.
Pero ojo, que una tormenta ajena no borra los errores propios. No porque otro escándalo sea más escandaloso significa que aquĂ las cosas estĂ©n resueltas o aclaradas. Significa Ăşnicamente que el foco se moviĂł. Que el paĂs encontrĂł un nuevo incendio que mirar.
La polĂtica mexicana tiene esa triste costumbre, un escándalo tapa al anterior.
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Vaya opiniĂłn
Nos llegĂł por redes una postura del usuario “Hula Hula”, la leĂmos y francamente vale la pena compartirla porque refleja un sentir que cada vez escuchamos más en la calle.
“Estimados polĂticos (de todos los partidos, sin excepciĂłn):
Se acabĂł el circo.
Si usted abre la boca para hablar mal de otro polĂtico —sea del partido que sea— y no dedica al menos el mismo tiempo a explicar quĂ© hizo usted durante su mandato, yo, como ciudadano, asumirĂ© una sola cosa:
USTED NO HIZO NADA ĂšTIL.
Estamos hartos. Hartos de chismes, de señalar al vecino, de la cortina de humo, de la excusa fácil.
Los ciudadanos no somos tontos. No repartimos votos basados en odio ni en espectáculo.
Si quiere mi voto, muéstreme resultados.
Promesas cumplidas.
Proyectos reales.
Trabajo, no ataques.
Si no hizo nada, mejor quédese callado.
Porque mi voto no es gratis. Y el precio es su labor, no su lengua.
AtenciĂłn polĂticos:
âś… Hable de lo que HIZO.
❌ No hable solo de lo que OTRO no hizo.
Porque si no, mi conclusión es clara: usted fue un péndulo decorativo.
— Un ciudadano más. Pero harto. Y con memoria. Si estas deacuerdo pégalo En todos los chismes que veas
#NoMásChismesPolĂticos #ResultadosNoOdio #VotoConsciente #CiudadanosHartos #PolĂticaConHechos”
Hasta aquĂ lo que nos comparte Hula Hula
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La calle no miente, la mienta
Podrán decirnos todos los dĂas que la popularidad presidencial está por las nubes, que la aprobaciĂłn ronda niveles histĂłricos y que el respaldo popular es absoluto, pero la calle siempre termina diciendo otra cosa. Basta con voltear a ver lo que ocurre en distintos estados del paĂs para entender que no todo es aplauso, ni todo es luna de miel.
Chihuahua no es la excepción. Ayer fueron los jubilados y pensionados de la CFE manifestándose en pleno centro contra una reforma que aseguran les recorta derechos ya ganados. Gente que trabajó toda una vida y que hoy siente que el gobierno les está cambiando las reglas cuando el partido ya terminó.
Una cosa son las encuestas y otra muy distinta es el termómetro social, ya empiezan a brotar por todos lados protestas de maestros, transportistas, trabajadores, derechohabientes, jubilados y distintos sectores en varias entidades, quizá conviene preguntarse si la narrativa del respaldo total no está maquillando o el descontento crece poco a poco.
La popularidad puede medirse en papel. El hartazgo, casi siempre, se mide en la calle.
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El Cabrito pone el ejemplo
Hay quienes hablan mucho y hay quienes se ponen a jalar, en la JMAS, Alan Falomir “el cabrito recargado” parece estar dejando claro de qué lado quiere estar.
Mientras muchos andan en la grilla y en el mitote, Falomir trae nĂşmeros sobre la mesa, mantener el servicio sin subir tarifas, recuperar cartera vencida y meter orden en las finanzas sin ahorcar al ciudadano.
No se fueron por la fácil de demandar gente ni de apretar más el cobro; se fueron por regularizar, dar facilidades y volver a meter al sistema a miles de usuarios que traĂan rezago. Y el resultado, mas de 60 mil cuentas recuperadas.
Eso no solo habla de buena cobranza, habla de buena chamba. Con finanzas sanas hay lana para meterle a drenaje, tuberĂas e infraestructura o pagar la luz ,que al final, es lo que le importa a la raza cuando abre la llave.
En polĂtica se puede decir misa, pero acá aplica la de rancho, cuando hay resultados, sobran las explicaciones. Y hoy por hoy, Alan Falomir está demostrando que el trabajo, efectivamente, mata grilla.
