
H. CD. DE CHIHUAHUA.- Petróleos Mexicanos (Pemex) salió muy orondo a informar que mantiene bajo “control operativo” la mega contingencia registrada en el pozo exploratorio Krem-1, ubicado en el municipio de Las Choapas, Veracruz. Lo que llamó poderosamente la atención de la raza y generó ácidas críticas es que el incidente ocurrió hace ya tres largos meses, tiempo durante el cual la paraestatal se la ha llevado campechaneando para sofocar el fuego. El director general de la petrolera, Juan Carlos Carpio Fragoso, tuvo que salir a dar la cara en la conferencia “mañanera” de la presidenta Claudia Sheinbaum para asegurar que, tras semanas de puros bomberazos, a partir del próximo lunes iniciarán con una nueva etapa de labores correctivas y de sellado definitivo.
Para intentar calmar el descontento por el evidente impacto ecológico, la compañía detalló a través de una tarjeta informativa que los fluidos y gases que emanan del pozo rústico están siendo quemados de manera “controlada” bajo la supervisión de técnicos, además de que abrieron fosas de contención para evitar que los escurrimientos de crudo terminen de contaminar la zona. Pemex se lavó las manos argumentando que por fortuna no hay comunidades asentadas en un radio de cuatro kilómetros a la redonda y, para ganarse a los lugareños de los alrededores, mandaron una unidad médica móvil a dar consultas gratis de dentista y mastografías mientras terminan de apagar el chistecito que les ha costado millones en pérdidas. (En Blanco y Negro)

