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Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
15 de junio 2026
4:18 pm

Hay silencios que dicen más que mil discursos | Se acabaron las eliminatorias, viene la gran final | ¿Con el pueblo o en el Castillo?

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Hay silencios que dicen más que mil discursos

Desde hace semanas se mueve información en voz baja, comentarios de pasillo, reuniones discretas y mensajes que pocos se atreven a decir en público, pero que cada vez más personas repiten en corto.

La historia que circula es simple, se hicieron mediciones. No una ni dos. Diez. Y en todas aparece el mismo nombre en la parte alta.

Por eso algunos ya no están tan preocupados por convencer a la gente. Más bien parecen ocupados en otra cosa, esperar, solo eso, esperar.

Esperar a que llegue el momento, porque la decisión final no está en Chihuahua. La llave de esa puerta se encuentra en la oficina de Ariadna Montiel, una de las figuras con mayor influencia dentro de Morena.

Mientras tanto, los aspirantes siguen caminando, tomándose fotos, enviando mensajes y moviendo estructuras. Como si la carrera siguiera abierta. Como si nada estuviera definido.

Hay quienes aseguran que la pregunta dejó de ser quién va adelante, la verdadera pregunta es cuándo se abrirá la cortina.

Cuando diez mediciones apuntan hacia el mismo lado, cuando las señales comienzan a coincidir y cuando desde la capital del país nadie parece apresurado por desmentir nada, los rumores dejan de parecer rumores.

Y si las versiones que circulan son ciertas, el nombre ya está sobre la mesa, solo falta que alguien decida cuándo decirlo en voz alta. Y en Chihuahua cada vez son más los que voltean hacia el mismo lugar; Cruz Pérez Cuéllar.

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Se acabaron las eliminatorias, viene la gran final

A estas alturas, pretender que las candidaturas siguen abiertas es como querer vender boletos para un partido que ya tiene definidos a sus finalistas.

Todo apunta a que en Morena la apuesta será por Cruz Pérez Cuéllar y que en el PAN el proyecto tiene nombre y apellido, Marco Bonilla.

Sí, faltan los anuncios oficiales, los registros y los eventos donde todos sonríen para la foto. Pero seamos sinceros, eso ya forma parte de las formalidades. La verdadera disputa parece estar definida.

Y si ese escenario se confirma, Chihuahua se prepara para una batalla política de alto voltaje.

Nadie espere once meses y cachito de tranquilidad. Lo que viene será una guerra permanente por la opinión pública. Habrá encuestas para todos los gustos, filtraciones oportunas, videos incómodos, declaraciones explosivas, campañas digitales, ataques, respuestas y contraataques.

Cada palabra será analizada. Cada error será magnificado. Cada fotografía será interpretada. Cada ausencia generará rumores.

Los equipos de ambos lados ya saben que la elección no se ganará únicamente en las urnas. Se jugará todos los días en redes sociales, en medios de comunicación, en reuniones privadas y en la percepción de los ciudadanos.

Lo que estamos viendo es el inicio de una contienda que promete ponerse al rojo vivo conforme avance el calendario.

Los dos proyectos más fuertes ya están frente a frente. Las piezas mayores ya ocuparon su lugar en el tablero.

Ahora viene lo más interesante, la pelea es entre dos pesos pesados, los golpes comienzan mucho antes de que suene la campana. Y en Chihuahua, esa campana ya empezó a sonar.

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¿Con el pueblo o en el Castillo?

Vaya mensaje el que quiso enviar la presidenta Claudia Sheinbaum al explicar por qué no asistió a la inauguración del Mundial.

Dijo que no necesitaba “codearse arriba”, que los gobiernos de la Cuarta Transformación deben estar cerca de la gente y que ella prefería quedarse con el pueblo. Incluso aseguró que esa era la diferencia entre los gobiernos de antes y los de ahora.

Hasta ahí, el discurso sonaba bien, el problema vino unas horas después, mientras millones de mexicanos escuchaban la explicación de que no asistiría al partido inaugural por mantenerse cerca de la ciudadanía, la propia presidenta apareció en una cena de gala organizada “por o para” la FIFA en el histórico Castillo de Chapultepec junto al presidente de la FIFA.

Entonces surge la pregunta inevitable, si el argumento era no acudir porque los boletos eran caros, porque había que estar con el pueblo y porque no era necesario convivir con las élites, ¿qué hacía en una cena exclusiva dentro de uno de los recintos más emblemáticos y exclusivos del país?

Porque una cosa es no ir al estadio y otra muy distinta es aparecer en un evento de gala, los ciudadanos pueden entender que una presidenta tenga compromisos institucionales. Eso forma parte de su cargo. Lo que cuesta más trabajo entender es cuando el discurso y la realidad parecen caminar por carriles distintos.

Al final, cada quien sacará sus conclusiones, pero la imagen quedó ahí, por un lado el mensaje de cercanía con el pueblo, por el otro, las fotografías desde el Castillo de Chapultepec, la Presidenta con los FIFIS y la crema y nata de la sociedad y, como suele ocurrir en política, no fue la oposición la que abrió la discusión.

Fue la contradicción.

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