
Todo apunta a que el candidato será Cruz.
En las últimas horas comenzó a circular en redes sociales una tabla titulada: “Análisis y propuesta a partir de los bloques de competitividad señalados por el Instituto Nacional Electoral para la designación de género en el proceso electoral 2027”.
Hay que subrayarlo, se trata de un documento que circula en redes y cuya autenticidad o aplicación oficial no está confirmada. Sin embargo, si ese planteamiento terminara siendo el criterio que adopte Morena para definir sus candidaturas, el panorama en Chihuahua cambiaría muy poco.
De acuerdo con esa tabla, en Chihuahua la propuesta sería que la candidatura a la gubernatura corresponda a un hombre. Si eso ocurre, el siguiente paso parecería bastante lógico, revisar quién encabeza las mediciones dentro de Morena.
Y ahí, al menos en la mayoría de las encuestas que se han difundido en los últimos meses, el nombre que aparece con mayor fuerza es Cruz Pérez Cuéllar.
Por eso, si el documento resultara auténtico y finalmente se aplicara ese criterio de género, quizá no habría que hacer tantos análisis, especulaciones o apuestas. La ruta sería bastante clara, el candidato de Morena en Chihuahua sería el exalcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar.
Falta la decisión del partido, las reglas definitivas y los tiempos electorales, pero de cumplirse ese escenario, la discusión dejaría de ser quién será el candidato y pasaría a ser cómo enfrentará la elección constitucional y, a los demás candidatos y candidatas, gracias por participar.
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Despidos, el costo de recibir menos participaciones
Los efectos de los coletazos por la reducción de las participaciones federales ya comenzaron a sentirse en Chihuahua. Lo que hasta hace unos meses parecía una discusión entre cifras y presupuestos, hoy se traduce en decisiones que impactan directamente el funcionamiento del gobierno y, por supuesto, a cientos de familias.
La gobernadora Maru Campos confirmó un recorte del 30 por ciento al presupuesto de todas las dependencias estatales, una medida que inevitablemente trae consigo reducción de gastos, ajustes en programas y, lo más delicado, recortes de personal. Detrás de cada plaza eliminada hay una familia que dependerá de encontrar una nueva fuente de ingresos.
Más allá del intercambio de señalamientos entre el Gobierno del Estado y la Federación sobre el origen del problema, la realidad es que cuando disminuyen las participaciones federales, el margen de maniobra de los estados también se reduce. Y ese ajuste termina reflejándose en la operación diaria de las dependencias, en los servicios y en la capacidad de respuesta del gobierno.
La pregunta que ahora surge es hasta dónde llegarán estos coletazos, porque un recorte de esta magnitud no se queda únicamente en las oficinas gubernamentales; también repercute en proveedores, contratistas, programas sociales, inversión pública y, en general, en la actividad económica del estado.
Lo deseable es que estos ajustes se realicen privilegiando la eficiencia y evitando afectar los servicios esenciales para la población. Sin embargo, es innegable que Chihuahua entra en una etapa de austeridad mucho más severa, donde cada peso contará y donde las consecuencias de la reducción de recursos federales apenas comienzan a manifestarse.
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Morena se fragmenta
Cada vez resulta más notorio que algo está ocurriendo al interior de Morena. No solamente en las declaraciones de sus dirigentes o en las diferencias entre sus grupos políticos. También se percibe en los eventos públicos, en los gestos, en el lenguaje corporal y en un ambiente que luce muy distinto al de hace apenas unos meses.
Lo que antes era un movimiento que transmitía cohesión, hoy parece enviar señales de nerviosismo. Las sonrisas lucen más forzadas, las apariciones públicas son más cuidadas y las diferencias internas comienzan a hacerse visibles.
En este contexto, el periodista Raymundo Riva Palacio plantea que la presión no provendría únicamente del escenario político nacional, sino también de las investigaciones que autoridades de Estados Unidos presuntamente realizan sobre algunos personajes vinculados a Morena. Según su análisis, esa situación estaría generando una crisis de lealtades dentro del movimiento, donde algunos actores tendrían como prioridad resolver su situación jurídica antes que preservar la unidad política.
Si esa lectura resulta acertada, se entenderían muchos de los movimientos que hoy observamos, y no es para menos, cuando un proyecto político enfrenta presiones externas de esa magnitud, inevitablemente aparecen las desconfianzas, los cálculos personales y las fracturas internas.
Por ahora no existen resoluciones judiciales que confirmen esas hipótesis, pero lo cierto es que el ambiente dentro de Morena ya no transmite la misma tranquilidad de otros tiempos.

