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Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
3 de julio 2026
1:21 pm

Para qué tanto brinco si el suelo está tan parejo|La Sierra quiere justicia|Marcó Bonilla, trae sonrisota

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Para qué tanto brinco si el suelo está tan parejo

La conferencia de prensa encabezada por Daniela Álvarez llegó tarde. No porque los tiempos oficiales del partido estén vencidos, sino porque la guerra sucia ya había hablado antes.

Durante varios días la percepción fue la de una dirigencia pasiva, observando cómo los distintos grupos y aspirantes enviaban señales públicas de confrontación. Como suele decirse, al circo del PAN le crecieron los enanos y las diferencias dejaron de ser comentarios de pasillo para convertirse en mensajes abiertos que proyectaron una imagen de descomposición interna.

Cuando finalmente apareció el llamado a la calma, la pregunta inevitable fue ¿por qué hasta ahora? La autoridad partidista normalmente debe prevenir las crisis, no salir a administrarlas cuando ya están instaladas en la conversación pública.

El mensaje de unidad es correcto. Pedir respeto al partido también lo es. Sin embargo, cuando los aspirantes ya exhibieron sus diferencias, el discurso pierde parte de su fuerza porque la percepción de fractura ya quedó sembrada.

Y si, como muchos dentro y fuera del PAN aseguran, la decisión sobre quién encabezará la candidatura prácticamente está tomada, entonces vale la pena preguntarse ¿para qué tanto brinco estando el suelo tan parejo? YA! Suelten el nombre. 

Prolongar un proceso cuyo desenlace parece conocido solo alimenta la especulación, incrementa el desgaste entre los propios aspirantes y mantiene abierta una discusión que difícilmente beneficia al partido. A veces la mejor medicina para la incertidumbre es la claridad.

Si ya existe una definición, lo más saludable sería comunicarla cuando corresponda, pero sin extender innecesariamente una competencia que cada día genera más costos políticos que beneficios. Porque la unidad no se construye únicamente con conferencias de prensa; también se fortalece con decisiones oportunas, liderazgo firme y certeza para quienes esperan rumbo y no más incertidumbre.

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La Sierra quiere justicia

El mensaje de la gobernadora Maru Campos no pasó desapercibido al afirmar que hay quienes prometen bienestar pero terminan llevando muerte, lanzó un señalamiento directo que difícilmente puede interpretarse de otra manera que como un reclamo al Gobierno Federal por la estrategia que se ha seguido en una de las regiones más golpeadas del país.

Pero más allá del intercambio político, hay una verdad que nadie puede negar, la Sierra Tarahumara ha sido utilizada durante décadas como un auténtico botín de guerra electoral. Cada sexenio llegan las promesas, los recorridos, las fotografías y los discursos. Terminan las campañas y la Sierra vuelve al abandono, mientras sus comunidades siguen enfrentando violencia, pobreza, falta de oportunidades y caminos que parecen detenidos en el tiempo.

Resulta paradójico que una de las regiones más ricas en recursos naturales sea también una de las que menos recibe. De sus bosques, de su riqueza forestal, de sus minerales y de su enorme valor ambiental se ha beneficiado el país entero, pero a sus habitantes les regresan migajas. La riqueza sale de la Sierra; el rezago permanece en la Sierra.

El pueblo rarámuri y las comunidades serranas no necesitan ser utilizadas como argumento político cada tres o seis años. No requieren más discursos cargados de buenas intenciones. Necesitan seguridad para transitar sus caminos, escuelas dignas, hospitales con médicos y medicamentos, infraestructura, inversión productiva y un Estado que llegue todos los días, no únicamente cuando hay elecciones o cuando una tragedia ocupa los titulares.

La confrontación política puede generar aplausos entre simpatizantes de uno u otro lado, pero difícilmente cambia la realidad de quienes viven en la Sierra. Lo que sí podría cambiarla sería una verdadera coordinación entre los distintos órdenes de gobierno, dejando de lado colores partidistas y privilegiando a quienes durante generaciones han esperado que la justicia social deje de ser un discurso para convertirse en una realidad.

La Sierra de Chihuahua sigue esperando lo mismo que ha esperado durante décadas, que dejen de verla como un territorio para conquistar políticamente y comiencen, por fin, a tratarla como una prioridad nacional.

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Marcó Bonilla, trae sonrisota

Si usted ha visto muy sonriente al alcalde Marco Bonilla en los últimos días, no crea que todo se debe a que encabeza varias encuestas rumbo al 2027. Hay otra razón de peso, una de las obras viales más importantes de su administración está prácticamente terminada.

El paso superior vehicular del cruce de la carretera Chihuahua-Aldama con la avenida Fuerza Aérea registra ya un avance del 90 por ciento y entra en su recta final. Se trata de una obra que, más allá del concreto y el acero, promete resolver uno de los puntos de mayor conflicto vial para miles de automovilistas que diariamente transitan por esa zona.

Mientras cuadrillas trabajan en las juntas de expansión, la carpeta asfáltica, los accesos y el alumbrado, la expectativa crece entre los ciudadanos que por años padecieron filas interminables y retrasos.

Quizá por eso la sonrisa del alcalde tiene una explicación más sencilla de lo que algunos imaginan, las encuestas pueden subir o bajar de un día para otro. Las obras, en cambio, permanecen y, cuando una administración entrega infraestructura que mejora la movilidad y la seguridad, difícilmente pasa desapercibida.

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