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Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
17 de julio 2026
1:37 pm

Sin voluntad no hay hospital. | De madruguetes a los fast track | Lebaron, candidato si, independiente, ya no.

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Sin voluntad no hay hospital. 

Esto  apenas empieza. La guerra de declaraciones ya está en marcha. Unos dicen: “tú cometes errores”. Los otros responden: “tú no haces nada”. Gobierno Federal contra Gobierno Estatal y Municipal. Conferencias, videos, comunicados, ruedas de prensa y posicionamientos.

Pero mientras unos intercambian culpas, la realidad no espera, la gente sigue enfermándose, la gente sigue esperando una cita, la gente sigue buscando medicamentos. Y sí, aunque incomode decirlo, la gente también sigue muriendo, esta  es la parte más dura de esta historia.

Ahora fue el senador panista Mario Vázquez quien elevó el tono, señalando el rezago del IMSS, los recortes presupuestales, la falta de infraestructura y las quejas ante la CNDH. Del otro lado seguramente llegará la respuesta. Y después vendrá la contrarréplica. Así funcionan las disputas políticas.

La pregunta es otra, ¿hasta cuándo dejarán de convertir un problema de salud pública en una batalla mediática? Porque al final, un hospital no se construye con conferencias de prensa, ni con publicaciones en redes sociales, ni con discursos en tribuna. Se construye con acuerdos, presupuesto y voluntad política.

Chihuahua no necesita más rounds entre gobiernos. Necesita que quienes tienen la responsabilidad de resolver el problema se sienten en la misma mesa y encuentren una salida. Porque al paciente que espera una cirugía, a quien necesita una cama, una consulta o un medicamento, le importa muy poco quién ganó la discusión política. Lo único que le importa es salir con vida.

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De madruguetes a los fast track

Hoy Morena acusa al PAN de aprobar en comisión el dictamen de Poniente 5 con prisas, de dar un “madruguete” y de no responder todas las preguntas. Brenda Ríos levanta la voz y exige transparencia. Está en su derecho, la oposición está para cuestionar.

Pero también vale la pena preguntarse, ¿de verdad alguien en Morena puede decir que los fast track le escandalizan? El mismo partido que ha sacado reformas constitucionales en cuestión de horas, que ha convocado sesiones maratónicas y que ha aprovechado sus mayorías para aprobar iniciativas sin escuchar a la oposición, hoy descubre que los procedimientos acelerados son un problema.

Y tampoco el PAN puede sentirse dueño de la verdad, porque cuando ha tenido los votos suficientes, también ha utilizado su mayoría para sacar adelante asuntos que consideraba prioritarios. Así funciona la política, cuando se gobierna, la mayoría se llama eficacia; cuando se está en la oposición, exactamente la misma práctica se llama autoritarismo.

Lo preocupante es que, una vez más, el debate dejó de ser Poniente 5. Ya no se habla de movilidad, de si la obra resolverá miles de viajes diarios, de su impacto urbano o de los permisos pendientes. Ahora todo gira alrededor del pleito político, del comunicado, de la conferencia de prensa y del video para redes sociales.

Brenda Ríos acusa falta de respuestas,  Jorge Soto y la mayoría en la comisión sostienen que el procedimiento debe avanzar, Marco Bonilla defiende el proyecto, Morena anuncia que seguirá dando la batalla en el Pleno, todos hacen política y  todos buscan ganar la narrativa.

Mientras tanto, los ciudadanos observan el mismo guion de siempre, lo más irónico es que muchos de los que hoy hablan de “madruguetes” seguramente, cuando les toque volver a tener una mayoría, harán exactamente lo mismo. Y quienes hoy responden que todo se hizo conforme a derecho, mañana, desde la oposición, denunciarán los mismos procedimientos.

Así de corta es la memoria política.

La transparencia debe exigirse siempre, las preguntas deben responderse, las obras deben justificarse, pero también hay que decir las cosas como son, en México, el problema no son los fast track, el problema es que cada partido los condena o los aplaude dependiendo de quién tenga el tablero a su favor.

Y mientras PAN y Morena siguen enfrascados en otra guerra de comunicados, Chihuahua sigue esperando una política que deje de pensar primero en el impacto mediático y empiece, de una vez por todas, a pensar en los ciudadanos.

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Lebaron, candidato si, independiente, ya no.

Durante años, Julián LeBarón fue uno de los principales críticos de los partidos políticos. Su fuerza provenía precisamente de eso, de hablar como ciudadano, sin deberle favores a nadie y sin cargar con las siglas de un instituto político.

Por eso no sorprendió que quiera participar en la elección de 2027, lo que sí llama la atención es que haya entendido una realidad que muchos tardan en aceptar, en México, competir como independiente es casi una misión imposible.

La decisión de buscar la gubernatura respaldado por Somos México parece más pragmática que ideológica, LeBarón sabe que una candidatura independiente enfrenta obstáculos enormes: recursos limitados, poca estructura territorial, dificultades para defender el voto y una legislación que, lejos de incentivar a los ciudadanos, prácticamente los obliga a competir en desventaja frente a los partidos.

En otras palabras, es mejor llegar cobijado por un partido que salir completamente solo.

Y no se trata de una contradicción. Se trata de reconocer cómo funciona el sistema político mexicano, las campañas no se ganan únicamente con prestigio, simpatía o buenas intenciones, se ganan con representantes de casilla, abogados electorales, financiamiento, estructura, movilización y presencia en los 67 municipios. Eso cuesta millones y requiere una organización que difícilmente puede construir un candidato independiente.

Por eso, más que una renuncia a sus principios, la decisión de Julián LeBarón parece un acto de realismo político. Entendió que, si quiere competir en serio, necesita una plataforma que le permita concentrarse en convencer ciudadanos y no en sobrevivir administrativamente.

La pregunta ahora no es si hizo bien en ir acompañado por un partido. Probablemente sí.

La verdadera pregunta es otra, ¿seguirá siendo el Julián LeBarón incómodo, libre y crítico que conocimos durante años, o terminará adaptándose a las reglas, intereses y compromisos que inevitablemente acompañan a cualquier partido político?

Porque una cosa es buscar el poder con el respaldo de un partido, otra muy distinta es terminar pensando exactamente como el partido que hoy le abre la puerta.

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