
Las autoridades rusas implementaron nuevas restricciones en el espacio aéreo de Moscú al prohibir los vuelos de tránsito sobre la capital y reducir casi a la mitad la altitud máxima permitida para las aeronaves civiles. La medida, impulsada por la agencia federal de transporte aéreo Rosaviatsia a petición del Ministerio de Defensa, permanecerá vigente al menos hasta el 26 de agosto y afecta a las operaciones en los principales aeropuertos de Sheremétievo, Vnúkovo y Domodédovo.
De acuerdo con las autoridades, el objetivo es reforzar la seguridad de los vuelos en un contexto de crecientes riesgos para la aviación. Con las nuevas reglas, los aviones deberán operar a una altitud máxima de 4,900 metros, en lugar de los 8,550 metros permitidos anteriormente. Además, la prohibición de los vuelos de tránsito busca disminuir el tráfico aéreo sobre la capital y facilitar maniobras de aterrizaje más rápidas en caso de alguna emergencia.
Aunque las medidas buscan mejorar la seguridad, varias aerolíneas han advertido que también tendrán consecuencias operativas y económicas. Volar a menor altitud implica un mayor consumo de combustible, tiempos de viaje más largos y un incremento en algunos riesgos operativos. Estas restricciones se suman a las dificultades que enfrenta la aviación rusa desde el inicio de la guerra en Ucrania, debido al cierre de rutas, los ataques con drones y las sanciones internacionales que afectan al sector.

