
Una fuerte explosión registrada la tarde del 22 de julio en un presunto polvorín ubicado en la comunidad de Cuautzingo, en el municipio de Chalco, Estado de México, dejó como saldo preliminar una persona fallecida y provocó una intensa movilización de cuerpos de emergencia. El estallido ocurrió cerca de la carretera Chalco–Cuautla, donde una enorme columna de humo fue visible a varios kilómetros de distancia, lo que alertó a habitantes de la zona y generó el despliegue inmediato de bomberos, Protección Civil, servicios médicos y elementos de seguridad para controlar la situación.
De acuerdo con los primeros reportes, el inmueble siniestrado era utilizado para la fabricación y almacenamiento de pirotecnia. Tras la explosión, las autoridades acordonaron el área debido al riesgo de nuevas detonaciones mientras los equipos de emergencia trabajaban para sofocar el incendio y realizar las labores de inspección. La Fiscalía del Estado de México inició una investigación para determinar las causas del accidente y verificar si el sitio operaba con los permisos correspondientes o si se trataba de un establecimiento clandestino.
Este nuevo accidente vuelve a poner sobre la mesa los riesgos asociados al manejo de materiales explosivos en talleres y polvorines. En el Estado de México, donde la elaboración de pirotecnia es una actividad tradicional en diversos municipios, las autoridades mantienen operativos de supervisión para prevenir este tipo de incidentes. Mientras continúan las diligencias en Chalco, se espera que en las próximas horas se informe oficialmente sobre la identidad de la víctima, el estado de posibles lesionados y los resultados de las investigaciones.

