
Greenpeace México pidió frenar de inmediato la construcción de una megaplanta de amoniaco en Topolobampo, Sinaloa, al considerar que representa un riesgo para la salud de la población y para el ecosistema de la Bahía de Ohuira. La organización respaldó la lucha de comunidades indígenas Mayo-Yoreme y colectivos ciudadanos que desde hace tiempo se oponen al proyecto impulsado por Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial del consorcio suizo-alemán Proman.
De acuerdo con Greenpeace, la planta tendría capacidad para producir hasta 800 mil toneladas de amoniaco anhidro al año, una sustancia que podría afectar los ecosistemas acuáticos, contribuir a la contaminación del aire y alterar el equilibrio ambiental de la zona. Además, advirtió que la Bahía de Ohuira, reconocida como Sitio Ramsar por su importancia internacional, alberga especies como delfines, ballenas, peces y moluscos, así como áreas fundamentales para la reproducción de diversas especies marinas.
Ante esta situación, la organización envió cartas a directivos de Proman y al banco alemán KfW IPEX-Bank para solicitar que se retire el financiamiento y se suspendan las obras. Aunque la empresa aceptó reunirse con Greenpeace para dialogar sobre las preocupaciones ambientales y sociales, la organización insistió en que el Gobierno de México debe cancelar el proyecto y evitar la aprobación de nuevas infraestructuras ligadas a combustibles fósiles que, afirma, ponen en riesgo los derechos de los pueblos originarios y el medio ambiente.

